Revista divulgativa sobre cultura vasca

Posts etiquetados ‘literatura en euskera’

Bertrand de Sauguis

In Siglo XVI on Agosto 14, 2008 at 10:52 pm
Juana III de Albret (1528-1572), impulsora de la Reforma en Navarra

Juana III de Albret (1528-1572), impulsora de la Reforma en Navarra

La literatura éuscara observa a veces con cierta envidia las literaturas de alrededor, son tan bellas y cultas, son tan abundantes las obras conservadas, son tan ricas en escuelas y estilos… Sin entrar a analizar este cliché tan extendido, otros se lamentan del poco efecto que tuvieron los Hugonotes en el País Vasco francés y la conversión de Juana III de Albret al Calvinismo.

No podemos negar que “nuestra” Reforma Protestante, si es comparada con la de otros pueblos, dio menos frutos. Pero haciendo caso de las palabras de Ibon Sarasola, para una lengua que hasta época reciente no ha tenido más de 600.000 hablantes no fue suficiente? dije que no entraría a analizar el cliché y cumpliré mi palabra…

Nafarroako Parlamentua Paun
Parlamento de Navarra en Pau

Aunque no diera demasiados frutos (o nos sean desconocidos), en palabras de Oihenart (XVII) nos dio un gran Eskeldun Poeta (Poeta Euskaldún o éuscaro), del que no nos ha llegado ningún poema hasta hoy en día. Bertrand de Sauguis se llamaba este caballero suletino y fue consejero de la Cancillería de Navarra en 1597 y entre 1608 y 1627 Consejero en el Parlamento de Navarra, en Pau. Recordemos que el Consejo Real de Navarra se había establecido en 1520 (después de la huida de la reina Juana de Albret y su corte ante la invasión castellana) y que a su vez esta ciudad del Bearn tuvo gran importancia en la extensión del calvinismo.

Zalgizeko eliza
Iglesia de Sauguis

¿Cómo supo el crítico, literato y jurista Oihenart del caballero de Sauguis? al parecer la mujer del hugonote, Catherine de Vesguez, estaba emparentada con nuestro historiador.  De esta manera debió conseguir probablemente los “Euskaldunen erran zaharrak” (o “Viejos dichos de los éuscaros”, 1596) conocidos gracias a Julio Urquijo, quien los publicó en la RIEV en 1908. Hay que decir que fue el historiador Jean de Jaurgain quien los encontró entre los manuscritos y papeles de Oihenart y que fue él quien se los hizo llegar al señor Urquijo.

Honek zaharrago izanik, eman bide zion lehen bultzada

( trad. aprox. “Siendo este más viejo, le dio el primer empujó”)

De los primeros en la poesía éuscara y según nuestro acreditado crítico merecedor del erramu-boneta o corona de laurel. ¿Se encontrarán algún día sus poesías como las de Lazarraga? eso esperamos…

Nabusi lehenek lan berri guzietan
Anhitz elhesari jardiresten dute,
Hatsarrea zeren emaiten baitute,
Zein erdia baita gauza gehienetan;

Ban’ ere dutenek beteginzarretan
Ezarten lan hura gehiago bute,
Ezenez eskasik utziten balute,
Ed’ urhent-peiturik zenbait eretzetan.

Halakotz hik, Zalgiz, Eskaldun Poeta,
Burura behar duk erramu-boneta,
Zeren, nola baihaiz Parnason gainean,

Bederatzi ahizpez maiteki hazia,
Heiek erakatsiz hik, gur adinean,
Burutar’ eman duk bertzek doi-hasia.

Arnaud Oihenart, O.ten gaztaroa neurtitzetan (1657)

Vease también

Reportaje: Bernardo Atxaga, el autor

In Bernardo Atxaga on Julio 27, 2008 at 6:04 pm

Hoy es el cumpleaños de Bernardo Atxaga, es por ello que dedicaremos un extenso reportaje a este autor que ha roto moldes en la literatura en euskera:

Biografía

Nacido en Asteasu (Gipuzkoa) en 1951, su nombre real es Joseba Irazu Garmendia. Realiza sus primeros estudios en este pueblo y en Andoain, para terminar el bachillerato en San Sebastián. Para entonces ya había ganado sus primeros concursos literarios escolares.

Se licencia en Economía en Bilbao, conociendo en aquella época universitaria a algunos escritos en euskera, especialmente a Gabriel Aresti, poeta ya de gran fama. En 1977 toma la decisión de vivir de la escritura y deja elt rabajo que tenía en un banco. Del 77 al 80 es la época de la Pott banda,  que se dispersa en el 80, año en el que marcha a Barcelona a realizar sus estudios de filosofía.

En 1983 se vuelve a Euskadi y en el 88 publica la obra que lo lanza al estrellato y le merece tantos premios, Obabakoak. Desde 1995 viven en Zalduondo, cerca de Vitoria-Gasteiz.

Vuelve la Escuela de Sara

In General on Julio 17, 2008 at 7:43 pm

Después de unas largas vacaciones, la Escuela de Sara reabre sus puertas, hemos hecho cambios (como adquirir el dominio) y haremos más, pues hay mucho sobre lo que escribir, informar y opinar en este pequeñito país nuestro.

Hemos decidido que cerraremos pronto nuestra página en googlepages, y trasladaremos la mayor cantidad de artículos que podamos a esta página. Por otra parte ha caido en nuestra manos el libro “El Euskera Arcaico” que creo que hará las delicias de todos aquellos que gustais de curiosear acerca del origen del euskera, etc.

No nos olvidamos de la mitología, a quien siempre le hemos guardado un rinconcito, al igual que a la historia y no nos olvidamos de la publicación que prometimos poner en marcha. Necesitaremos gente, mucha, para sacar este proyecto adelante, pero creemos que puede merecer la pena. No sería una publicación al uso, probablemente sea mensual, colectiva y tenga las siguientes secciones:

  • Iritzia: Editorial
  • Columna/s de opinión
  • Elezaharrak: Personaje mitológico o leyenda del mes
  • Notitia Utriusque Vasconiae, tum Ibericae, tum Aquitanicae: Personaje contecimiento histórico del mes
  • Eleberri: algún apunte de literatura en euskara o libro que recomendar
  • Lingua navarrorum: acerca del euskera
  • Idazkiak: documentos históricos que pueden ser de interés

Las secciones aparecerán o desaparecerán y en gran parte serán una recopilación en PDF de lo escrito aquí, en un formato fácil de leer, etc.

Esperando que os guste, nos despedimos,

La Redacción

Los cimientos de la literatura en euskera

In General on Enero 30, 2008 at 7:55 am

NEREA AZURMENDI

SAN SEBASTIÁN. DV. La reciente incorporación a los fondos de la Biblioteca Azkue de Euskaltzaindia de un ejemplar de la primera edición del Nuevo Testamento que el labortano Joanes Leizarraga (1527-1601) tradujo al euskera por encargo de la reina de Navarra, Juana de Albret, y se editó en La Rochelle (Francia) en 1571 ha contribuido a enriquecer el patrimonio bibliográfico vasco. Pese a todo, sigue siendo muy escaso en lo que respecta a vestigios de las obras que se editaron en el siglo XVI, el siglo en el que la imprenta moderna comenzó a extenderse por Europa.
Pruden Gartzia, responsable de la Biblioteca Azkue, cifra en ocho las obras escritas en euskera en el siglo XVI de las que haya quedado constancia -siete libros impresos y un manuscrito-, aunque de dos sólo quede la constancia, ya que o no se ha encontrado ningún ejemplar, o no se han conservado ejemplares de la primera edición. Y de los pocos que han perdurado, salvo del Nuevo Testamento de Leizarraga, sólo han llegado hasta nuestros días ejemplares únicos, un hecho que acrecienta la fragilidad de los cimientos documentados de la literatura en euskera.
Esa escasez de vestigios es, a juicio del responsable de la biblioteca de la Real Academia Vasca, «una de las peculiaridades de la literatura en euskera», pero no es una circunstancia excepcional: «El Cantar del Mio Cid también se conoce gracias a un manuscrito del siglo XIV, el único que se conserva. Si se hubiera perdido, la visión de la literatura medieval en castellano sería completamente diferente».
Por lo tanto, utilizar el criterio de la escasez para medir el alcance de las primeras expresiones escritas del euskera y extraer conclusiones al respecto es, cuando menos, un ejercicio aventurado. Hallazgos como el del manuscrito del noble alavés Juan Pérez de Lazarraga, escrito entre 1564 y 1567, del que no se tenía conocimiento hasta que fue encontrado por casualidad por Borja de Aguinagalde, responsable de Patrimonio Documental del Gobierno Vasco, en una tienda de libros antiguos de Madrid y aquirido en 2004 por la Diputación Foral de Gipuzkoa -el original se encuentra en la biblioteca Koldo Mitxelena- han conducido a replantear muchas cuestiones relacionadas con la literatura en euskera. «No se puede descartar que vayan a aparecer nuevos materiales», afirma Pruden Gartzia, buen conocedor del contenido de las 51 cuartillas que componen el manuscrito. Un texto -Bertso, kanta eta maitasun-kontuen bilduma- que contiene narraciones de tipo pastoril, poesías de tinte amoroso y algún poema religioso y que muestra, entre otras cosas, que no toda la literatura escrita en euskera en el siglo XVI tenía una función exclusivamente doctrinal y religiosa.
Los Nuevos Testamentos
Mientras no se realicen nuevos hallazgos, el catálogo de la primerísima literatura vasca seguirá siendo muy reducido, y continuará encabezado en cuanto a la antiguedad por el Linguae Vasconum Primitiae, escrito «per Dominum Bernardum Dechepare» y editado en Burdeos. Pese a que al igual que en el resto de los casos diversas ediciones facsímiles han permitido su divulgación y su conocimiento, el único ejemplar de la primera edición de 1545 -año fun- dacional de la literatura escrita en euskera mientras nuevos descubrimientos no demuestren lo contrario-, se encuentra en la Biblioteca Nacional de Francia.
En esa misma institución, que tiene sus orígenes en el siglo XIV y ha gestionado desde 1537 el depósito legal, por lo que ha podido ir incorporando a sus fondos todo lo que se ha publicado en Francia, se encuentran igualmente los dos únicos ejemplares de la primera edición de sendos trabajos de Joanes Leizarraga: el ABC edo Kristinoen Instruktionea, othoitz egiteko formarekin (concebido también como iniciación a la lectura) y Kalendrera, Bazko noiz daten, ilhargiberriaren eta letra dominicalaren eçagutzeko manerarekin. Ambos libritos, poco más que folletos, fueron impresos en La Rochelle -plaza fuerte calvinista- en 1571, con el mismo objetivo general que la traducción del Nuevo Testamento que se imprimió en la misma imprenta el mismo año: difundir el protestantismo que profesaban tanto Leizarraga como la patrona de la iniciativa, Juana de Albret.
Es precisamente la traducción del Nuevo Testamento, que contiene a su vez un catecismo y un libro de oraciones que también pudieron ser editados como obras independientes, el vestigio más sólido de la literatura en euskera del XVI. No sólo porque, a diferencia de los restantes, es un libro abundante en páginas, sino también por el número de ejemplares de la primera edición que se conocen y se conservan. Aunque no es fácil determinar dónde pueden encontrarse los 26 de los que hablaba el vascólogo francés del siglo XIX Julien Vinson, un buen número de los mismos pueden ubicarse con precisión. Uno de los ejemplares se conserva, por ejemplo, en el fondo Julio de Urquijo que la Diputación de Gipuzkoa adquirió en 1951. Se conservaba otro en la biblioteca de los padres benedictinos de Lazkao, pero fue trasladado a la abadía de Bellocq. «Antes de que yo me hiciera cargo de la biblioteca» matiza su actual responsable, Juan José Agirre, sugiriendo que en ese caso el traslado habría sido más complicado…
También tiene su correspondiente ejemplar la Biblioteca Nacional francesa.
Controvertido fue el modo en que, en 1995, llegó un ejemplar de la editio princeps de la traducción de Leizarraga a manos del Gobierno de Navarra. El hecho de que en la subasta que se celebró en la casa Christie’s de Londres en marzo de aquel año rivalizaran por el ejemplar la fundación Sancho el Sabio de Vitoria, respaldada por Caja Vital, y la Caja de Ahorros de Navarra, representada por un postor no identificado, elevó el precio del libro hasta los 33 millones de pesetas (cerca de 200.000 euros). Menos de 29.000 ha pagado Euskaltzaindia por un ejemplar que se encuentra en mejores condiciones que las inicialmente anunciadas: exactamente, las 20.000 libras que se establecieron como precio de partida en la subasta que tuvo lugar en Sotheby’s de Londres a finales de noviembre del pasado año, en la que nadie pujó por la obra. El académico José Luis Lizundia, quien afirma que carecen de información acerca de la procedencia del ejemplar adquirido por la Academia, subraya que todas las gestiones se han realizado con la máxima discreción, porque en estos casos el precio suele ser directamente proporcional al interés que se muestra…
Puede encontrarse también un ejemplar del Nuevo Testamento de Leizarraga entre los valiosísimos fondos bibliográficos que reunió Telesforo de Monzón. El libro, cuidadosamente custodiado en una caja fuerte según algunas de las pocas personas que han tenido acceso al mismo, pertenecía a la biblioteca del vascólogo francés Georges Lacombe (1879-1947), que Monzón adquirió a su muerte por un precio que algunas fuentes establecen en un kilo de oro.
En cuanto a la doctrina de Betolaza editada en 1596 en Bilbao, es el único libro impreso en el País Vasco peninsular. Aunque Resurrección María de Azkue ya la había localizado en París, finalmente fue el Parlamento Vasco quien adquirió, bajo la presidencia de Juan José Pujana, este curioso libro bilingüe en el que Betolaza, por encargo del Obispo de Calahorra, reduce «à lenguaje mas comun y mas vsado» las instrucciones para que «obejas de aquellas partes» sigan el recto camino de la Doctrina Christiana. Dentro de unas semanas, por cierto, la versión digitalizada de este documento estará disponible en internet, al igual que el resto de los fondos de la biblioteca del Parlamento Vasco.