Revista divulgativa sobre cultura vasca

Posts etiquetados ‘libro negro del euskera’

Vascuence, solo en algunos caseríos y reducidos a funciones de dialecto (1938)

In El libro negro del euskera on abril 22, 2011 at 8:54 pm

1939. La negació de la llengua

“–¿Cuál es la tierra de España?

–La tierra de España es la mayor parte de la Península Ibérica, colocada providencialmente por Dios en el centro del mundo.

[...]

–¿Se habla en España otras lenguas más que la lengua castellana?

–Puede decirse que en España se habla sólo la lengua castellana, pues aparte de ésta tan sólo se habla el vascuence, que, como lengua única sólo se emplea en algunos caseríos vascos y quedó reducido a funciones de dialecto por su pobreza lingüística y filológica.

–¿Y cuáles son los dialectos principales que se hablan en España?

–Los dialectos principales que se hablan en España son cuatro: el catalán, el valenciano, el mallorquín y el gallego.”

Catecismo patriótico español, de Albino González Menéndez-Reigada. Barcelona: Península, 2003. (reproducció de la 3a. edició, Salamanca 1939). Próleg d’Hilari Raguer

Nada de euskera con el Estado (1938)

In El libro negro del euskera on julio 30, 2010 at 9:05 am

Seguramente más por inercia de costumbre que con el ánimo de mantener sentimientos ciertamente desaparecidos para siempre y que solo eran alentados por una audez minoría que ha sido vencida y ha huido de la España Nacional, todavía algunas Sociedades Cooperativas de las Provincias Vascongadas mantienen sus títulos sociales o permiten circular sus estatutos o Reglamentos redactos en el lenguaje vasco, si bien casi siempre figura unida su traducción al castellano.

Y siendo absolutamente necesario que el sentimiento Nacional y españolista se manifiesta sin dudas ni vacilaciones de género en los actos de las entidades relacionadas con el Estado, hecho éste que no pugna con el respeto que puede merecer el uso de dialectos en las relaciones familiares privadas, previo informe del Ministerio de Interior, he dispuesto lo siguiente:

1º Queda terminantemente prohibido el uso de otro idioma que no sea el castellano en los títulos, razones sociales, Estatutos o Reglamentos y en la convocatoria y celebración de Asambleas o Juntas de las entidades que dependan de este ministerio.

2º Las entidades a que afecta esta disposición procederçan a efectuar las modificaciones oportunas de los referidos nombres.

Reglamentos o Estatutos, dando cuenta de haberlo realizado al Servicio de que dependan de este Departamento, en el plazo máximo de treinta días, a contar desde la inserción de esta Orden en el “Boletín Oficial del Estado”.

Orden del Ministerio de Organización y Acción Sindical, 21 de mayo de 1938.

Fuente: El libro negro del euskera. Joan Mari Torrealdai (Ttartalo)

Fonética de Volapuk (1937)

In El libro negro del euskera on abril 11, 2010 at 5:49 am

Duele verdaderamente oír que a un chaval le llaman a voz en grito: Imanol! o Joseba! El crío no tiene la culpa ni ha cometido ningún delito para que su propia madre le apedree con esa fonética de volapuk que para andar por casa en alpargatas y mangas de camisa, “inventaron” unos cuantos separatistas que se consideraban “eminensias o así”. No pedimos que venga Herodes, que sí que las emacumes supervivientes se vayan dando cuenta de que hay cosas y nombres que se han acabado “per omnia secula seculorum”. ¿No les basta con supervivir? Supervivir no quiere decir vivir superiormente, ¿eh?

Sirimiri, El Diario Vasco, 29 de junio de 1937

Denunciar al que hable euskera (1937)

In El libro negro del euskera on abril 8, 2010 at 5:23 am

Se denunciará a todo aquel que infrinja lo dispuesto sobre la prohibición de hablar idiomas y dialectos diferentes al castellano. Recibida por esta Jefatura comunicación del Excm. Señor Gobernador Militar encargando a la Guardia Civil que vigile el exacto cumplimiento de la disposición dictada que proscribe a los nacionales el uso en público de idiomas y dialectos diferentes al castellano, procediendo a la denuncia de los infractores a dicha suprema Autoridad Militar loca, considero conveniente recordar previamente al público, la expresada disposición y advertirlo del encargo recibido, esperando de la corrección y patriotismo de los ciudadanos, en bien de la amada Patria y de ellos mismos, que no den lugar a medida alguna punitiva.

No precisan razonamientos en apoyo a esta advertencia. Basta señalar la obligación evidente de obedecer puntualmente las disposiciones de la Autoridad. La gloriosa España conquistada por el heroísmo de nuestro Ejército no puede tolerar las antiguas corruptelas, desterradas para siempre, que en innumerables casos convertían en letra muerta las órdenes de la Autoridad. Ahora y en lo sucesivo hay que cumplirlas, sin excusa y sin discusión posible, pues ni el prestigio del Poder público consiente resistencias, ni caben más juicios sino los del acatamiento y aplauso a las disposiciones dictadas por nuestras legítimas Autoridades que con prudencia, y tacto, con benevolencia no exenta de la obligada energía y con el pensamiento puesto exclusivamente en la prosperidad de nuestra amada Patria, laboran incansablemente por su engrandecimiento.

Precisa, pues, que acabe radical e inmediatamente el abuso del que aún se dan esporádicos casos, consistentes en el uso en público de idiomas y dialectos diferentes del castellano. Repetida advertencia, no extrañen infractores, si por desdicha los hubiera, que caiga sobre ellos el peso de las sanciones que imponga el Excm. Señor Gobernador Militar…

Circular del General Primer Jefe, San Sebastián, 29 de mayo de 1937

Fuente: El libro negro del euskera. Joan Mari Torrealdai

Hablar español, cuestión de buen porte y de elegancia (1937, segunda parte)

In El libro negro del euskera on abril 6, 2010 at 5:12 am

Cuando se unifican así -aun contando con la previa y gustosa unanimidad de los unificados- Milicias y partidos, y sus uniformes y sus signos externos, ¿por qué habrá de excluirse de la unidad absoluta que España necesita cosa tan sustantiva del alma nacional como el verbo?

El ambiente español está pidiendo, en verdad, esta unificación del lenguaje. El Estado nuevo -ha dicho anteriormente Pemán- será tan fuerte que no tendrá nada que temer de que se baile una sardana. Así será, en efecto, cuando el Estado nuevo haya sido eregido sobre la base inconmovible de la victoria histórica que ya se entrevé. Mientras tanto, la unificación de los españoles no admite condiciones ni reservas. Es un imperativo para acelerar aquella victoria. Y lo primero que exige la unificación es que nos entendamos unos a otros los españoles, aun en los instantes más subalternos de la convivencia nacional. No nos alarma dialecto más o jerga menos: ni la unidad de la España que forjó el verbo castellano peligra porque haya gentes a quienes parece grato desdeñar el habla genuina española. no, no. No es eso, Es otra cuestión. Es una cuestión de buen gusto y de elegancia espiritual. Es que resulta indelicado e impertinente eludir sistemáticamente en público el habla de la unidad española, cuando los que la aluden viven acogidos a la grandeza y al prestigio y a la eficacia triunfante de esta unidad. Y también el Estado nuevo tiene, entre las varias tareas que le incumben, la de corregir impertinencias y educar a los indelicados…

Luis de Galinsoga, “Los hombres y los días”, ABC (Sevilla), 13 de mayo de 1937

Hablar español, cuestión de buen porte y de elegancia (1937, primera parte)

In El libro negro del euskera on abril 5, 2010 at 5:00 am

Luis de Galinsoga, Los hombres y los días, ABC (Sevilla), 13 de mayo de 1937:

Unidad en el habla nacional

Es evidente la necesidad de insistir en el tema enojoso. Las exhortaciones cordiales han sido hasta ahora voces en el desierto; voces españolas a las que se opone el eco, redoblado de impertinencia, de un lenguaje, todo lo familiar y todo lo lícito y aun todo lo hispánico que se quiera; pero de un lenguaje absolutamente descentrado e inoportuno en estos días en que España tiene que ser hasta en sus más superficiales manifestaciones una llama viva de unidad.

Nadie discute el derecho de nadie a hablar en la fórmula vernácula o familiar que le plazca. Cuantos derechos hay, sin embargo que han de quedar en suspenso durante la guerra! Y durante esta guerra santa de la unidad de España, uno de los derechos que deben quedar en suspensos es el de hablar cada español de manera que no le entiendan los demás. Claro está que a ningún español se le ocurre, en un hotel, en un casino, en una tienda o en café de San Sebastián, de Salamanca, de La Coruña, o de Sevilla, valerse de los dialectos propios para pedir el almuerzo o comprarse una corbata; en tales casos, indefectiblemente, todos sabemos hablar el mejor castellano que es la lengua que a todos los españoles nos unifica. Pues esta unificación no puede quedarse limitada, en material de lenguaje, a una órbita puramente utilitaria, sino que ha de trascender todas las ocasiones de expresión que se presenten.

Y, si nos e hace de buen grado, con espontaneidad que relevaría, mejor que cintas y emblemas en la solapa, la calidad española y españolista más pura, habrá que imponerlo por decreto.

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