Revista divulgativa sobre cultura vasca

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El largo y difícil camino del euskara

In El libro blanco del euskera (extractos) on Agosto 30, 2009 at 6:41 am

Por Koldo Mitxelena

Se me han pedido, para encabezar esta obra colectiva, unas pocas páginas que fueran una especie de presentación de su objeto, que es, de una forma u otra, la lengua vasca. No se me ocultaba lo que la empresa tiene de peligroso, aparte de que pueda parecer innecesaria: no es fácil elegir con acierto los aspectos que pudieran ser apropiados para la ocasión, y menos aún tratarlos de manera que se evite la reiteración de cosas ya repetidas hasta la saciedad.

De aquí una cierta resistencia interior que se ha traducido en desgana y retrasos. Para vencerla, he acabado por figurarme que quienes han planeado el volumen se han dejado arrastrar de un cierto prurito de arquitecto que no se resigna a dejar, ya en la misma fachada, un nicho sin su imagen correspondiente, aunque su calidad no la recomiende. Si se intenta describir la lengua vasca, el euskara, no hay más remedio que recurrir una vez más a venerables lugares comunes. Se trata, en primer lugar, de una lengua pequeña, es decir, empleada en un pequeño territorio por un número no crecido de hablantes: ya lo era, según todos los indicios, desde el momento en que acertamos a descubrir sus primeros testimonios. Este territorio, por otra parte, ha ido reduciéndose, aunque con algunas alternativas, en el curso de la historia.

Diversidad del habla

“Cartes des Sept Provincies Basques montrat la délimitation actuelle de l’Euskara et sa division en dialectes, sous-dialectes et varietés” (1866, Louis Lucien Bonaparte)

Es también sabido que en los últimos siglos no ha habido una lengua única, sino que el área de habla vasca aparece dividida en zonas dialectales: para muchos, la imagen de ese territorio es la que se refleja en las dos versiones del mapa dialectal, reproducido o esquematizado en obras muy divulgadas. que hace algo más de un siglo preparó el príncipe Luis Luciano Bonaparte. Esta diversidad nada tiene de particular, ya que constituye la regla antes que la excepción en cualquier dominio lingüístico.

(Louis Lucian Bonaparte, 1813-1891)

Lo que sí hay que subrayar aquí es que no ha existido hasta nuestros mismos días una forma común de la lengua reservada para ciertos usos. O, por mejor decir, lo que no ha habido es una lengua común, aunque sí ha habido -y hasta acaso hayan sobrado- koiné de base en general regional, hecho que ahora se suele olvidar con demasiada facilidad, que han influido a menudo fuera de su propio territorio. Esto se manifiesta, ante todo, en la lengua escrita, ya que, como salta a la vista sólo a través del documento escrito podemos hacernos al menos una idea, siempre aproximada, de lo que podía ser la lengua hablada en tal o cual lugar y, casi hasta nuestros días, en éste o en aquel momento. Pero sin mayor temor de equivocarse se puede afirmar que algo parecido tenía que ocurrir por ejemplo, en la predicación o en ciertos géneros de literatura de base oral: refranes y sentencias, verso, narraciones tradicionales, etc.

Esta carencia no deja de tener relación, evidentemente, con el hecho de que la lengua vasca nunca haya sido oficial, excepto en el corto período comprendido dentro de los años 1936-37, en que fue empleada como tal por el Gobierno autónomo vasco. Pero, aun sin tomar en cuenta la brevedad del plazo, cae de su peso que las circunstancias no eran demasiado favorables para el establecimiento real de la cooficialidad, como no lo fueron tampoco, por ejemplo, para el funcionamiento normal de la Facultad de Medicina de Bilbao.

La diversidad lingüística tiene correspondencia precisa en la división político-administrativa del País Vasco, a la que se suman la eclesiástica y otras, hecho histórico constante, si se prescinde de lo que ocurría o podía ocurrir en los momentos de mayor expansión del reino de Navarra o en tiempos todavía anteriores. Pero del mismo modo que esta división nunca consiguió borrar por entero la conciencia -latente o patente- de una unidad superior, la diversidad dialectal tampoco ha llevado a dudar de la unidad de la lengua, manifiesta a todos los niveles: gramática, léxico, pronunciación.

No se ha arbitrado todavía, que yo sepa, una medida razonable de la diferenciación entre variedades de una misma continuidad lingüística, puesto que, como se sabe, la posibilidad de comprensión mutua entre hablantes de distintos dialectos está lejos de ser un criterio seguro. Por decirlo de la manera más breve posible. lo que parece ininteligible de buenas a primeras resulta a menudo perfectamente comprensible cuando el contacto se prolonga. Pero la dificultad, más que la incomprensibilidad, basta para que muchas veces -cosa que algunos se empeñan en ignorar- los hablantes recurran a otra lengua. unificada y normalizada que poseen en común.

Desde luego, para un comparatista, valga lo que valga este criterio, los dialectos vascos son, podría decirse, desesperantemente uniformes:

“El vasco común, el origen común de los dialectos actuales, no debía de ser muy diferente de lo que estos dialectos son en nuestros días”

Escribía Hans Vogt en 1955 y es dificil no estar de acuerdo con su afirmación. Ese vasco común o protovasco, sin embargo, es una construcción teórica que se justifica-o no se justifica- por su fuerza explicativa. Su base real puede estar no sólo en una antigüedad más o menos remota, sino también en fenómenos de convergencia, ya que, además de los arcaísmos conservados, son comunes a todo o a gran parte del territorio muchas innovaciones, sobre todo fonéticas, con diferencias tan sólo de detalle.

De cualquier manera, y esto es lo que conviene subrayar aquí, dentro del período histórico de la lengua, como ocurre siempre que se trata de desarrollos espontáneos y no dirigidos, las divergencias son cada vez menores, sin que por ello lleguen a anularse, a medida que remontamos el curso del tiempo. Hay que suponer que, en nuestro caso, las cosas ocurrieron del mismo modo que han ocurrido en otras partes: la diversidad dejó paso alguna vez a la unidad -y la unidad lingüística siempre se impone por razones esencialmente extralingüísticas-, para que después esta unidad, siempre relativa, fuera diversificándose cada vez mas.

La Diputación ampliará en un 50% la superficie de la excavación alavesa

In Noticias de Álava on Julio 26, 2008 at 9:01 pm

Viernes, 09 de junio de 2006

la creación del club de amigos del yacimiento de iruña veleia es inminente

Cultura apuesta por el mecenazgo compartido con EuskoTren, que “seguirá patrocinando” el proyecto

vitoria. Los arqueólogos y promotores de Iruña Veleia no pueden ocultar su satisfacción, tras el descubrimiento de uno de los más importantes conjuntos epigráficos del mundo romano en la Domus de Pompeia Valentina. “Se abre una puerta importantísima de una etapa oscura, el siglo III”, señaló ayer el diputado foral de Cultura, durante la presentación oficial de los hallazgos. Por eso, para facilitar nuevas investigaciones, el departamento de Federico Verástegui, en colaboración con el área foral de Obras Públicas y Transportes, ampliará en un 50% el yacimiento.

Esta iniciativa enriquecerá el trabajo de los expertos, ya que, como apuntó el director de la excavación, Eliseo Gil, “nos encontramos ante un yacimiento vivo”. Sin duda, “en los años venideros se van a generar nuevos contenidos”, que convertirán la zona no sólo en una referencia fundamental “desde el punto de visto histórico” sino también en un revulsivo “turístico”. “Esto es sólo el inicio”, sostuvo el responsable.

El Ejecutivo foral desea adelantarse a este futuro prometedor, con acciones que permitan implicar a la sociedad en el continuo proceso de revelaciones. A las actividades infantiles y las celebraciones especiales que se desarrollan en la actualidad, se sumará en breve la Asociación de Amigos del Yacimiento de Iruña Veleia, abierta a todos los ciudadanos interesados por la excavación. “Ya tenemos los estatutos y pronto se harán públicos”, anunció Verástegui.

Para una iniciativa de la envergadura de Iruña Veleia, el mecenazgo cobra un valor incalculable. El diputado de Cultura abogó por que la tutela “privada y la institucional” caminen de la mano. De momento, esa unión es indiscutible. El consejero delegado de EuskoTren, Julián Eraso, “encantado” por los resultados hasta ahora obtenidos, confirmó que su compañía “mantendrá” la labor de patrocinio. “Este proyecto va a revolucionar el mundo de la arqueología”, argumentó.

las piezas Los más de 270 dibujos e inscripciones encontrados por el equipo de investigación de Iruña Veleia constituyen el hallazgo más importante en el yacimiento desde que fue identificado en el siglo XVI. Pero la relevancia del descubrimiento es aún mayor. Entre las piezas, como adelantó DIARIO DE NOTICIAS DE ÁLAVA, se encuentra la representación más antigua del mundo de la crucifixión de Jesús, que avala la llegada del cristianismo a Álava dos siglos antes de lo que se pensaba.

El Calvario presenta en ocho centímetros cuadrados la imagen del hijo de Dios en la cruz, coronado por el letrero de RIP y unas marcas que lo distinguen respecto a los dos ladrones, situados a los lados derecho e izquierdo. A los pies del nazareno, descansan San Juan y la Virgen María. Además, aparece una senda con una figura que simboliza a Jesús en el camino a la cruz.

Si la pieza del Calvario constituye un hallazgo colosal, no lo son menos los jeroglíficos y grafías en latín sobre hechos históricos de Egipto pertenecientes a la misma época y encontrados en el yacimiento. Impresos sobre trozos cerámicos, descubren una escritura que se había dejado de utilizar en el país de las pirámides casi 500 años antes. Según las hipótesis de los expertos, el preceptor de los niños que habitaban la Domus de Pompeia Valentina tenía origen egipcio y enseñaba a los pequeños a trazar símbolos.

También han aparecido restos de inscripciones en euskera del siglo III de temática cristiana, que podrían ser ocho siglos más antiguas que las descubiertas en San Millán de la Cogolla. Asimismo, se han desenterrado unas tablillas con inscripciones sobre el mundo escolar, desde abecedarios hasta listados memorísticos, así como un árbol genealógico.

Aparecen en Veleia restos de inscripciones en euskera del siglo III y de temática cristiana

In Noticias de Álava on Julio 26, 2008 at 8:42 pm

Viernes, 09 de junio de 2006

el material sería ocho siglos más antiguoque el desan millán

El conjunto epigráfico rebate la tesis de que el núcleo original del euskera se encontraba en Navarra

vitoria. La Historia se reescribe en Iruña Veleia. El mundo arqueológico internacional no sale todavía de su asombro por la aparición de jeroglíficos en Álava y las representaciones gráficas de la vida de Jesús en una época donde los cristianos eran perseguidos hasta la muerte y de nuevo el yacimiento vuelve a desenterrar otro hallazgo revolucionario. En la ciudad de Veleia, a escasos diez kilómetros de Vitoria, han aparecido restos de inscripciones en euskera también con temática cristiana. Pero, además, todos los indicios apuntan a que esas nuevas piezas se corresponderían con la cronología de los anteriores descubrimientos; es decir, el siglo III después de Cristo. Una fecha, que de confirmarse en las diversas analíticas a las que aún deben ser sometidos esos materiales, revolucionaría todas las hipótesis históricas sobre la presencia de euskaldunes en Vasconia.

Este nuevo conjunto epigráfico, hallado en el mismo enclave en el que aparecieron hace un año representaciones gráficas del Calvario aunque en otra domus más modesta, sería, en principio, ocho siglos más antiguo que las inscripciones halladas en la localidad de San Millán de la Cogolla (La Rioja) y que, hasta la fecha, se consideraba el texto en euskera más remoto en el tiempo.

las glosas de san millán A falta de que las analísticas de carbono 14 y del acelerador de partículas avalen los materiales, las inscripciones en euskera del siglo III d.C. de Veleia se convertirían en las más antiguas conocidas hasta la fecha. Y eso significa que dejaría a Álava como la cuna del vascuence. No en vano, el único dato conocido de inscripciones en euskera se remontan al siglo XI y en La Rioja.

En esa época medieval, los monjes que vivían en el monasterio de Suso se ocupaban de copiar e iluminar antiguos códices latinos. Para la comprensión de esos códices o, incluso, para hacerlos más cercanos al pueblo llano, varios copistas escribían una serie de anotaciones en lengua romance.

Pero en el año 1040, un monje dejó en la glosa 60, folio 72, el legado más importante. Ahí se encontró el primer testimonio de la lengua en castellano y también aparecieron en el mismo documento las primeras palabras, hasta ahora, escritas en euskera.

Esas dos primeras frases conocidas en San Millán son “Izioqui dugu” (lo hemos solicitado ardientemente o hemos sido salvados) y “Guec ajutu ez dugu” (no se nos ha dado la ayuda o nosotros no nos arrojamos). Por estas inscripciones, ahora a priori ocho siglos más tardías que las encontradas en Álava, los monasterios de Suso y de Yuso fueron declarados Patrimonio de la Humanidad en 1997.

Pero, por si fuera poco, algunos trazos legibles en euskera de Veleia se refieren, según las primeras comprobaciones efectuadas por filólogos, a temática cristiana. De este modo, este nuevo hallazgo reforzaría la hipótesis ya barajada con el descubrimiento del Calvario de Veleia de que existían comunidades cristianas en época mucho más temprana de la que barajaban hasta ahora los historiadores. De hecho, hasta la aparición de este Calvario y de los documentos epigráficos en euskera, se estimaba que el origen del cristianismo en el País Vasco se remontaba al siglo V después de Cristo, con la aparición de la iglesia más antigua en Salinillas de Buradón (Álava). Sin embargo, tanto las piezas en euskera como el Calvario -ambos del siglo III- serían una prueba palpable de que el cristianismo ya tenía empuje en Euskadi mucho antes y, además, en una época donde cualquier símbolo de este estilo conllevaba pena de muerte.

¿euskera en álava en el s. iii? El revisionismo histórico, sin embargo, no sólo llega a la implantación temprana del cristianismo en Euskadi. Este último descubrimiento alimenta otra batería de hipótesis de trabajo sobre los orígenes de los vascos en Euskal Herria. Y es que la aparición de textos escritos 800 años más antiguos de los hallados en San Millán de la Cogolla echan por tierra los parámetros de trabajo de muchos historiadores, que sostenían que los caristios (vascos implantados en Álava) habían sido romanizados y poseían mucho lenguaje de origen latino.

Con estos nuevos materiales hallados en Veleia se comprueba que el vascuence se hablaba y escribía en el siglo III después de Cristo en plena Llanada alavesa. Quedan así en suspenso las hipótesis que señalaban a Navarra como la zona donde se había preservado el idioma de forma más pura. Y es el que el núcleo original del euskera se cifraba, hasta ahora, en lo que los romanos denomiban Saltus Vasconum (la zona pirenaica de Navarra).

Con todo, los arqueólogos prefieren mantener la prudencia. El descubrimiento es de tal envergadura que prefieren aguardar a todos los análisis de cronología e, incluso, de carácter filológico para certificar por todo lo alto este nuevo hallazgo. Fuentes cercanas a Euskaltzaindia manifestaron cierto recelo con estos nuevos materiales, pese a que han aparecido en una domus hasta ahora intacta y que se ha conservado en perfectas condiciones.

“Este hallazgo nos abre una puerta a la vida cotidiana del siglo III”

In Noticias de Álava on Julio 26, 2008 at 8:39 pm

Viernes, 09 de junio de 2006

Eliseo gil, arqueólogo y director de iruña veleia

nanclares. Lleva casi doce años al frente de Iruña Veleia y aún conserva esa sonrisa propia de la ambición, el misterio y la satisfacción de quien afronta un secreto, oculto entre la historia y la tierra, a punto de desvelarse. Eliseo Gil Zubillaga (Vitoria, 44 años) presentó ayer el mayor descubrimiento de este yacimiento romano: sus orígenes, rutinas, anécdotas y primeros pasos en el cristianismo. Así se ha abierto no sólo una nueva etapa en la arqueología de Euskadi, sino además “una ventana en el tiempo”, apunta Gil.

Este arqueólogo alavés, enfundado en unos pantalones de camuflaje, camiseta negra, gafas de sol y visera con el símbolo de Veleia, no parece muy dado a las palabras poéticas, pero ya ha acuñado una expresión propia, la de que “Veleia es un proyecto vivo”. Es decir, que las sorpresas no acaban aquí.

Durante el pasado verano de 2005, su equipo halló las primeras piezas guardadas en el ‘paedagogium’. ¿Cómo recuerda aquel momento clave?

Diría que fue algo absolutamente banal, porque se reaccionó como marca el protocolo de trabajo del yacimiento. Excavamos en la habitación, retiramos los escombros de la cubierta y nos topamos con una concentración llamativa de material. Y, durante la retirada física de los elementos, vimos que muchos de esos fragmentos iban acompañados de inscripciones o dibujos.

¿Al equipo de Iruña Veleia se le había pasado por la cabeza, en algún momento, encontrarse algo así en ese “nivel sellado”?

No. Nosotros fuimos los primeros sorprendidos. Ese derrumbe de la cubierta garantizaba que, lo que reposaba debajo, habría permanecido inalterado, fuese lo que fuese. Porque podía no haber nada. Por eso no podíamos intuir que íbamos a tropezarnos con un descubrimiento de estas implicaciones históricas. Se trata de un acontecimiento inusual en cualquier yacimiento. Un compañero afirmaba que es de ese tipo de hallazgos que se producen una vez cada dos generaciones, o más.

Además, el hallazgo arroja luz sobre el nivel cultural de una ciudad que no estaba precisamente a la cabeza del Imperio…

Ya disponíamos de evidencias de que en Veleia se usaba la escritura. Habíamos encontrado accesorios vinculados con el correo oficial, la bisagra de un díptico de tablillas enceradas… Pero, en estas coordenadas geográficas, no se conservan elementos como la madera, salvo que se haya carbonizado. Con lo cual, la esperanza de encontrar restos en tablilla era prácticamente imposible. Porque aquí no hay la suficiente humedad: suelen hallarse en contextos inundados, en el norte de Europa… Por eso ni siquiera soñábamos con encontrar piezas así.

Lo más curioso es que, ahora, unos apuntes de clase se han convertido en un relato histórico de gran valor.

Los descubrimientos en esa habitación no sólo son una puerta a una biblioteca, que también, sino una puerta a las costumbres de aquella época. Demuestra cosas que, de tanto repetirlas, parece que no tenían sentido, como es la capacidad de la arqueología para reconstruir la vida cotidiana. En ninguna otra fuente se podía haber encontrado algo así.

El equipo de Iruña Veleia, de hecho, no ha tenido miedo de afirmar que este paso lo sitúa al nivel de Vindolanda, Pompeya o incluso la propia Roma. ¿Cree que la sociedad alavesa va a saber reconocer la singularidad de esta investigación?

En esa empresa estamos embarcados, a partes iguales, tanto los arqueólogos como los medios de comunicación. Los investigadores debemos hacer ese esfuerzo de comunicar a la sociedad una composición de lugar de lo que hemos hallado.

¿Cuántos años de interpretación de estas tablillas quedan por delante?

No estamos ante una noticia de prensa que se consume en un día. No es sólo un titular. La explotación científica y social de este conjunto no termina con una presentación, sino que los estudios que se harán en cada una de las temáticas representadas generarán, durante años, más repercusión.

“Iruña-Veleia nos tiene en vilo; todo apunta a que los hallazgos romperán tópicos”

In General on Julio 26, 2008 at 7:33 pm

Estitxu Breñas, directora de la revista ‘geu gasteiz’

Domingo, 08 de junio de 2008

Es todavía habitual encontrarse con ciudadanos de otros territorios y que te pregunten, con asombro: “¿Ah, pero eres de Vitoria y sabes euskera?”. Yo ya no sé si el problema lo tienen ellos o nosotros…

Sí, todavía pasa, y es una pena. No es tanto un problema como una realidad llena de tópicos y prejuicios. Cambiar esto sólo se consigue marcando estilo por nuestra parte y, por parte de los demás, mostrando interés por lo que tienen al lado.

La capital alavesa parece la república de escritores, músicos y cineastas euskaldunes no vitorianos: Kirmen Uribe, Patxi Zubizarreta, Urdangarin, Ruper Ordorika , Aitzol Aramaio… ¿Tanto inspira Vitoria?

Eso habría que preguntárselo a ellos. En los 80 tuvo un movimiento socio-político-cultural muy interesante, que ha dejado huella y ha sido un atractivo para artistas, músicos y escritores. En el fondo, creo que es una ciudad humilde y sabe acoger: eso atrae y te hace sentirte a gusto.

Los inmigrantes son ya el 7% de la población vitoriana. ¿Qué le parecen programas como AISA, que facilitan un primer contacto con el euskera a los inmigrantes? Algunos lamentan que, una vez liquidadas las 60 horas de curso, no tienen opción de continuar…

No sólo me parece fenomenal, sino fundamental. Es una importante aportación a la normalización del euskera y, además, una bonita manera de conocer un país. Efectivamente, es una pena que tras el primer contacto no haya opción de continuar. Considero que la enseñanza del euskera debería ser gratuita.

En el Ayuntamiento, la mitad de los funcionarios acredita el perfil exigido. ¿Botella medio llena, o medio vacía?

Siempre prefiero ver la botella medio llena. En cualquier caso, aparte del perfil, lo importante es utilizar la lengua, integrarla en el día a día.

¿Qué nota le pone al Consistorio? Entre gutxi y bikain…

De momento se queda sin nota. Necesito más tiempo para evaluar. De todas maneras, tengo la sensación de que existe un binomio Ayuntamiento-Gestión de Obras , y discusión, mucha discusión entre concejales. Por otro lado, me parece muy positivo para Geu que vayamos a firmar un acuerdo de colaboración con el Ayuntamiento. También lo haremos con la Diputación.

Este año Vitoria se ha apuntado al fenómeno Mintzalaguna, y ya ha habido ‘overbooking’: más de 220 personas han participado en el programa. ¿Cómo valora esto?

Mintzalaguna era algo totalmente necesario, y refleja la realidad de la ciudad: un importante número de personas estudiando euskera que necesita espacios de utilización. El euskera sale a la calle y eso da vida tanto a la ciudad como a la lengua.

Hoy se cumplen dos años desde que se hicieron públicos los hallazgos en Iruña-Veleia. Las inscripciones fueron, y son, una buena noticia para el euskera. También, probablemente, para los euskaldunes, dado que a menudo se ven obligados a justificar su opción lingüística ante argumentos como: “Si aquí siempre se ha hablado castellano…”

Iruña-Veleia nos tiene en vilo y, en principio, romperá tópicos. Estamos hablando de una ciudad de cerca de 10.000 habitantes con inscripciones de los siglos III al VI. En cuanto a lo de que aquí siempre se ha hablado castellano , no hacía falta esperar a estos hallazgos para afirmar lo contrario; entre otros estudios, Xabier Otsoa de Alda y yo, junto con la colaboración de Kike Fernández de Pinedo, hicimos en su día una investigación que publicamos en libro Arabako Euskal Hotsak-Antecedentes del Euskera en Álava . El euskera ha sido idioma de uso generalizado en Álava y en algunas épocas y zonas, el único conocido y utilizado.

Por cierto, menudo misterio el de Iruña-Veleia, ¿no? El silencio ha dado lugar a todo tipo de especulaciones…

Sí. Con el revuelo que se montó al principio, es normal que actúen así. Es delicado. Yo tengo plena confianza en Eliseo Gil y su equipo.

Iruña-Veleia:

In General on Enero 25, 2008 at 9:13 pm

(Interesante artículo acerca de Iruña-Veleia)

LOS GRAFITOS SUSCITAN CONTROVERSIA

Destacados expertos discrepan abiertamente sobre los hallazgos de Iruña-Veleia La Comisión Científica de Asesoramiento que la Diputación de Araba ha creado en torno a los grafitos hallados en Iruña-Veleia está ya en marcha. Su función es alcanzar «un consenso» entre los investigadores que hoy no existe. Mientras los responsables del yacimiento mantienen que son piezas de entre los siglos III y V, GARA ha podido constatar que el escepticismo está muy generalizado entre especialistas de diversas disciplinas.

Haritz RODRIGUEZ y Martin ANSO | GASTEIZ
La Comisión Científica de Asesoramiento que el Departamento de Cultura de la Diputación de Araba ha creado para que emita un informe definitivo sobre los grafitos con textos en euskara, representaciones cristianas y jeroglíficos hallados en Iruña-Veleia se reunió el miércoles por primera vez y ha dado inicio a un proceso de estudio cuyas conclusiones se prevén para el próximo verano.Se trata, señala la propia Diputación, de «una especie de comisión de garantías», constituida por especialistas en distintas disciplinas, cuyo cometido es dar «una salida científica», tal y como lo expresó la semana pasada en su comparecencia ante las Juntas Generales de Araba el director de las excavaciones del yacimiento, Eliseo Gil, a las dudas que suscitan los hallazgos.El objetivo, en definitiva, es lograr un «consenso» que hoy está lejos de existir. GARA ha podido constatar que la sensación de escepticismo ante la idea de que los grafitos fueran realizados realmente en época romana bajoimperial está muy generalizada entre especialistas de diversas disciplinas, incluidos algunos de los que han sido expresamente consultados por el equipo de Iruña-Veleia.Entre los escépticos, quien más se ha destacado es, sin duda, el catedrático de Lingüística Indoeuropea de la UPV Joaquín Gorrotxategi, integrado ahora en la Comisión Científica de Asesoramiento. Fue él el primero en manifestar algo más que escepticismo sobre los hallazgos, con la particularidad de que, junto a Henrike Knörr -miembro también de la Comisión-, había comparecido públicamente para avalar al equipo de Eliseo Gil cuando en junio de 2006 se produjeron las primeras filtraciones sobre la existencia de los grafitos. Apenas unos meses después, en octubre, se desmarcó abiertamente, haciendo públicas sus dudas. Dudas que también respaldaron el catedrático de Filología Vasca Joseba Lakarra y el profesor de Historia Medieval Juan José Larrea, quienes, en un artículo conjunto, utilizaron una frase que ha terminado haciendo fortuna en el debate: «(el hallazgo) produce perplejidades en cadena».

Desde entonces, el escepticismo ha ido en aumento, alimentado en buena medida por la gestión de la información -en realidad, de la no información- que ha hecho el equipo de Iruña-Veleia, después de que se hubiese compremetido públicamente a presentar un informe preliminar antes de que finalizara 2006. Por ejemplo, en octubre pasado, en el marco del II Congreso de la Cátedra Koldo Mitxelena, los filólogos recriminaron a los investigadores de Iruña-Veleia que no hubieran publicado aún nada, y también Henrike Knörr -quien, incluso ante el sonoro desmarque de Gorrotxategi, ha seguido expresando su confianza en el equipo de Gil- admitió que le producía «desazón» el hecho de que hubiera pasado tanto tiempo sin haber podido acceder siquiera a los materiales encontrados.

De hecho, según ha podido saber GARA de fuentes seguras, a pesar del hermetismo oficial en que tuvo lugar el miércoles la primera reunión de la Comisión de Asesoramiento, una de las primeras cosas que quedaron claras es que, a partir de ahora, «en breve», aunque la fecha está aún por determinar, sus integrantes tendrán acceso directo a todo el material. Porque incluso Gorrotxategi y Knörr, con quienes el equipo contó en un primer momento, reconocen que hasta ahora sólo han tenido un acceso muy parcial a él.

Fue también en el marco del II Congreso de la Cátedra Koldo Mitxelena en el que Joaquín Gorrotxategi presentó una ponencia, de próxima publicación, en la que profundizaba aún más en sus dudas. No es sólo que las inscripciones en euskara no respondan a lo que cabría esperar, argumentó, sino que tampoco lo hacen las inscripciones en latín, entre las que señaló diversos anacronismos, incluidas «unas flechas de corte muy moderno» hasta ahora nunca encontradas en la epigrafía, e incluso alguna coma, signo orto- gráfico de época tardomedieval o renacentista. Pero, además, los grafitos incluyen imágenes cristianas -entre ellas, la que ha sido presentada como la más antigua del Calvario conocida hasta la fecha- y dibujos que el equipo de Iruña-Veleia identifica como jeroglíficos. «Todo es muy raro», indicó Gorrotxategi, y advirtió sobre el hecho de que la posibilidad matemática de que tantas rarezas se concentren en un mismo hallazgo es prácticamente ninguna.

Pero los filólogos, con Gorrotxategi a la cabeza, no son los únicos especialistas que están «perplejos». También lo están los egiptólogos, ante la aparición de jeroglíficos en Araba varios cientos de años después de que hubiera empezado a caer en desuso en el propio Egipto. A falta de información directa, están realizando una auténtica labor de exégesis a partir de las pocas piezas que ha dado a conocer el equipo de Iruña-Veleia y otras informaciones que se han ido filtrando. Por ejemplo, Juan Carlos Moreno, investigador del CNRS francés, a partir de la imagen de un grafito que se coló furtivamente en un vídeo promocional del yacimiento, señalaba hace apenas unos días la existencia de «anomalías extrañísimas que cualquier aficionado puede detectar».

«Asombrosas» son también las rarezas que presentan los grafitos para la doctora Alicia Canto, de la Universidad Autónoma de Madrid, muy activa en los foros de internet constituidos en torno a este tema. Con respecto, por ejemplo, al grafito del Calvario -presentado como la pieza estrella del conjunto epigráfico de Iruña-Veleia en lo que a iconografía cristiana respecta-, hace notar que, de ser realmente del siglo III, se adelantaría un par de cientos de años a la primera manifestación de este tipo conocida hasta ahora, hallada en las catacumbas romanas. Constata, además, que en el cartel que figura sobre la cruz, en lugar de INRI -I(esus) N(azarenus) R(ex) I(udaeorum); Jesús de Nazaret, rey de los judíos-, puede leerse RIP -R(equiescat) I(n) P(ace); descanse en paz-, fórmula escasamente utilizada en la antigüedad cristiana (apenas una decena de ejemplos, dice) y no apropiada para ponérsela a Jesucristo, al menos por alguien que conociera los evangelios. Canto, que también ha detectado rarezas en otros grafitos, hace un llamamiento a la prudencia, porque reconoce que apenas ha visto media docena de los cientos de piezas de Iruña-Veleia, aunque -matiza- «no puede decirse que las muestras hasta ahora desveladas sean la mejor carta de presentación».

El equipo mantiene su postura

El equipo que codirigen Eliseo Gil e Idoia Filloy, sin embargo, se mantiene en sus afirmaciones iniciales. El objeto de la polémica son dos conjuntos epigráficos distintos. El primero fue hallado en una domus, «perfectamente sellado» bajo un techo que se vino abajo. En él destacan los motivos cristianos y los jeroglíficos. El equipo ha datado este conjunto en el siglo III. El segundo, en el que aparecen textos en euskara y más motivos cristianos, fue hallado formando parte del relleno realizado para asentar un edificio. Su datación sería posterior a la del anterior, de entre los siglos III y V. Aunque en la actualidad son estos dos conjuntos los que son motivo de estudio y polémica, Filloy, en recientes declaraciones a GARA, ha dado a entender que existen más grafitos. «Es un fenómeno bastante extendido en el yacimiento», ha afirmado.

El equipo de Iruña-Veleia, en busca del «consenso», ve necesaria la constitución de la Comisión de Asesoramiento, según reconoció la semana pasada en Juntas Generales Eliseo Gil. Está abierto a realizar nuevas pruebas o a revisar las ya existentes. Pero mantiene la misma postura que, ante el desmarque de Gorrotxategi, defendió en noviembre de 2006, a saber, que sus afirmaciones «no son hipótesis, sino realidades demostradas y cotejables científicamente». Los grafitos han aparecido en estratos de época romana, «junto a miles de evidencias de su misma cronología».

«Pruebas excepcionales»

La datación proporcionada por las evidencias arqueológicas se ha visto confirmada por las analíticas de Carbono 14, llevadas a cabo en los labortaorios de Geochron, en Cambridge, Massachussets, y la Universidad de Gröningen, en Holanda. Pero, además, «dada la excepcionalidad de los materiales», se han aplicado sobre ellos «técnicas analíticas altamente especializadas» en los laboratorios de espectroscopia nuclerar del CEA-CNRS, en el Estado francés, y posteriormente se ha contrastado en los laboratorios Adirondack del Centro Tecnológico de Zamudio. «Pocos materiales arqueológicos han sido sometidos a un grado de inspección y certificación tal», afirmó en su día el equipo en pleno. Y no parece haberse movido. «Por nuestra parte -declaraba recientemente Filloy-, jamás ha habido duda sobre la datación de los hallazgos. Nosotros hemos visto cómo salían de la tierra esos grafitos. Lo que sucede es que los datos que aportan en determinados aspectos son tan novedosos que cuestionan las teorías que hasta ahora se venían manejando. Pero esas dudas no pueden afectar al método arqueológico y las técnicas que hemos empleado para determinar la antigüedad de los materiales. Pueden afectar, digámoslo así, a las teorías, no a los hechos materiales»

Sin embargo, la publicación de los resultados de la investigación sigue sin llegar. Filloy declaró en agosto que estaría lista para enero de 2008, pero Eliseo Gil anunció la semana pasada que no lo estaría hasta 2009. Esto alimenta el escepticismo. Koldo Larrañaga, profesor retirado que durante años ha impartido en la UPV clases de Historia Antigua, incluida epigrafía latina, reconoce que no ha tenido acceso directo a los materiales, pero hace suya la idea de que los hallazgos suscitan «perplejijades en cadena». No pone en duda la profesionalidad de los arqueólogos y la idea de un posible fraude le parece «descabellada», pero destaca que las rarezas son tantas y en tantos ámbitos que es inevitable que susciten dudas. «En todo caso, las afirmaciones hay que probarlas, y eso es algo que a día de hoy no ha sucedido», dice.

«Absoluta discreción»

Las impresiones de Larrañaga son representativas de un sentimiento común a otros especialistas, incluidos algunos de los que forman parte de la Comisión Científica, que, por discreción y ahora también por obligación, han preferido no hacer declaraciones públicas. También por obligación porque, por decisión de la Diputación, la Comisión trabajará «en absoluta discreción» y dará a conocer sus conclusiones «sólo al final del proceso; no habrá comunicaciones hasta que finalice el mismo», según ha remarcado en un comunicado el Departamento de Cultura. De hecho, GARA ha tratado de contrastar esta semana diversas informaciones con Eliseo Gil o con el epigrafista del equipo Juan Santos Yanguas, que declinaron hacer declaraciones amparándose en esta decisión. Este último confirmó que los miembros de la Comisión han suscrito un compromiso de confidencialidad. Otros especialistas a los que el equipo de Iruña-Veleia ha solicitado su opinión, como Javier Velaza, de la Universidad de Barcelona, o Isabel Rodà, del Instituto Catalán de Arqueología Clásica, también optaron por posponer sus declaraciones hasta que se dé por cerrada la investigación.

En todo caso, a los hallazgos de Iruña-Veleia parece haberles llegado el momento de la verdad. Al respecto, Lorena López de Lacalle, diputada foral de Cultura, ha expresado su «plena satisfacción» ante la «buena noticia» de que la Comisión Científica haya mantenido ya su primera reunión: «Se ha puesto en marcha y eso es lo mejor que podía pasarle al proyecto de Iruña-Veleia». La diputada ha resaltado el «buen ambiente» y la «disposición al trabajo» que encontró en la reunión del miércoles y se ha mostrado «muy contenta» después de que también Lakua haya indicado que «acompañará» el proceso.

Así pues, parece haber comenzado definitivamente la cuenta atrás para desatar -o cortar- el nudo gordiano de los grafitos de Iruña-Veleia.

La Comisión, el primer paso de un camino en pos del consenso científico
La Comisión Científica de Asesoramiento está constituida por los filólogos Joaquín Gorrotxategi, Joseba Lakarra y Henrike Knörr, los epigrafistas Juan Santos Yanguas y Pilar Ciprés, los arqueólogos Agustín Azkarate y Amelia Baldeón, los químicos Fernando Legarda y Manuel Madariaga y el director del Servicio de Museos Félix López.Creada por iniciativa expresa de la diputada de Cultura Lorena, López de Lacalle, de acuerdo con el equipo de Iruña-Veleia, está facultada para solicitar consultas a los expertos del ámbito académico que considere oportuno. Los comisionados concluirán elaborando informes por disciplinas que luego serán puestos en común en una mesa general. Se trabajará, al menos, en las siguientes disciplinas: historia, física, química, arqueología, lingüística y epigrafía.Las conclusiones se prevén para el próximo verano.«Estamos ante el punto de partida del camino que nos conducirá a la consecución del consenso científico», ha declarado Lorena López de Lacalle. H.R. y M.A.