Revista divulgativa sobre cultura vasca

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El discurso que le valió el exilio a Krutwig en el 52

In General on agosto 20, 2008 at 10:15 am

En un reportaje anterior mencionamos a Federico Krutwig Sagredo y su discurso del 52. En un País del Euskera en el que los carlistas hablaban en la lingua navarrorum y los jeltzales la de cervantés Krutwig fue el responsable de “actualizar” el nacionalismo vasco acercandolo a las corrientes europeas. No vamos a entrar en más detalles sobre eso, no al menos en esta sección, lo que hiciera o dejara de hacer después de ese discurso en estos momentos para nosotros carece de importancia.

El discurso en cambio es una pequeña joya en si misma, cuesta creer que leyera una crítica tan feroz contra la Iglesia Católica en el discurso de saludo a fray Luis Villasante, amigo personal, perteneciente a la Orden de los Franciscanos y a quien él mismo propuso como académico después de la muerte de su mentor Resurrección Maria de Azcue en el 51. Su propuesta no fue casual, él mismo lo admitió en una entrevista:

Conocía a Villasante. Venía muchas veces a hablar a casa de mis padres. Por aquel entonces el provinciales de los franciscanos era el padre Leye: un hombre muy progresista. En la Iglesia todo se hace en erdera [castellano, latín, etc], pero entre los franciscanos había algunos que utilizaban el euskera. Queríamos meter a alguien de la orden de los Franciscanos, para que se utilizara más el euskera en esa Orden. Entre los franciscanos que se habían dedicado al euskera estaban Luis Villasante e Imanol Berriatua. Hablé con Lete y elegimos a Villasante.

Traducción de la entrevista de Imanol Muria a Krutwig en la Revista Jakin

No fue sin duda mala elección, pues Villasante daría mucho al euskera y apoyaría en un principio la propuesta del labortano clásico (Koldo Zuazo, 1988, Euskara batua: aitzindariak eta beste), como al parecer puede verse en su discurso inicial “Literatur-euskara laphurrtarr klasikoaren gain eratua”, del que es respuesta documento. Por desgracia no hemos conseguido encontrar el discurso de nuestro franciscano, solo una crítica realizada en el Euzko-Gogoa en el 54, que como dice el artículo mismo, vino ya algo tarde.

El discurso en si, exceptuando la primera página, es una critica a la Iglesia, por apoyar el uso las “lenguas nacionales” en Europa (Polonia, Lituania, etc.) como elemento cohesionador de cada pueblo y transmisor de los buenos modos y moral tradicional, pero no hacer lo mismo en los seminarios de Vasconia, desnacionalizandola por lo tanto.

Sin duda el discurso tiene un gran calado político y es de extrañar que este no fuera interrumpido de golpe por ninguno de los presentes. Al poco tiempo Ajuriaguerra mediante su padre le informaría de que debía marcharse por una temporada y así lo hizo, primero a Francia y luego a Bélgica. Cuenta él mismo que debido a su apellido, amistades de derechas, etc. le propusieron muchas veces la vuelta al País Vasco a cambio de que en algún discurso rehusara de lo que dijo.

Ni ez nintzen nire buruaren traidore

Según sus propias palabras no estaba dispuesto a traicionarse a si mismo, aun a pesar de que Juan Miguel Seminario Rojas (amigo personal del gobernador de Vizcaya y Académico [de conveniencia] de la RALV) pidió su expulsión de la Academia en nombre del Gobernardor. No fue así y aquella discusión se terminó rogando a la Diputación que esperara a que todos los académicos pudieran leer el discurso pronunciado por Krutwig, pues la mayoría habían estado ausentes. No hay más registros al respecto en las actas de Euskaltzaindia.

Sin alargarnos más, os dejamos esta rareza:

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“No hagan política con las lenguas”

In General on agosto 15, 2008 at 9:32 am

(Entrevista de El País)

Kirmen Uribe va por libre. “Mi madre”, cuenta, “dice que siempre fui de escaparme, que nunca he estado a gusto en sitios cerrados”. Eso sí, en 1995 se declaró insumiso al servicio militar e ingresó en la cárcel de Basauri, en Bilbao. Siete meses. Un día le llamó el director. Había ganado un premio literario y quería hacerle una pregunta: “¿Me da su palabra de que no se fugará si le doy permiso para ir a recogerlo?”. Se la dio.

Fueron los primeros tanteos de este escritor nacido en Ondarroa (Vizcaya) hace 38 años y que lleva en la cara una sonrisa perpetua. Su gran momento, no obstante, llegó en 2001. Ese año recibió el Premio de la Crítica por el poemario Bitartean heldu eskutik (Mientras tanto dame la mano). Traducido enseguida a varios idiomas (al castellano, en Visor), el libro sigue agotando las ediciones a velocidad de crucero. No en vano, dicen los estudiosos, supuso una pequeña revolución en la literatura vasca. Algo así como lo que significaron en su momento los primeros títulos de Bernardo Atxaga. El año pasado, además, fue finalista del premio al mejor libro de poesía traducido en Estados Unidos. A la final llegó también el desaparecido Mahmud Darwish, varias veces candidato al Nobel.

La primera novela de Uribe, que aparecerá en otoño, sucede durante un vuelo transatlántico: “El movimiento es lo que nos define. No quería hablar de un pueblo o de un lugar mítico, sino de un viaje, de una persona que cambia”. El protagonista es un escritor: “En el avión no ve su lengua ligada a un territorio sino que la lleva consigo. La visión clásica ligaba las lenguas a un territorio, y hay que pasar a una visión más móvil, más ligada al individuo”. Para Uribe, lo más importante son las personas, luego viene todo lo demás. “El arte busca la libertad individual”, sostiene. “Y me gusta esa manera de ser no de grupo”.

Imposible no pensar en el País Vasco. “Allí, es cierto, uno siempre se ha definido como parte de un grupo: nosotros los vascos, los escritores vascos… La poesía ha sido mucho de gu (nosotros). Pero mi generación ha pasado a ni (yo). Lo vemos de una manera más natural, gracias en parte al trabajo de mucha gente. De Atxaga, por ejemplo. Para ellos escribir en euskera era una opción casi ideológica, para levantarlo. Para nosotros es más natural. Han pasado muchos años desde el franquismo. No tenemos la misión de salvar una lengua. No estamos a la defensiva”.

Como él mismo apunta, Kirmen Uribe forma parte de una generación, la de los nacidos en la bisagra entre los años sesenta y setenta, que vive el bilingüismo sin connotaciones políticas. De ahí, tal vez, el sentido común que destilan sus opiniones sobre la convivencia lingüística. Y sobre el polémico Manifiesto por la lengua común promovido por Fernando Savater: “Leí el famoso manifiesto y creo que no se entendió bien. Creó demasiados rechazos en vez de plantearlo como la preocupación de muchos padres que quieren que sus hijos estudien en castellano. Una preocupación real y por tanto muy a tener en cuenta”.

El escritor advierte de que el bilingüismo es muy diferente en Cataluña, Galicia y Euskadi, donde no llega al 30% de la población, pero subraya que lo importante es que “no se trunquen los derechos de nadie, que nadie se sienta incómodo”. “A mí me gusta que en el País Vasco se hablen diferentes lenguas. Es inherente a la forma de ser del país, pero es importante que nadie sienta la cuestión lingüística como una amenaza. Los vascohablantes hemos vivido muchos años con la sensación de que nuestra lengua no tenía espacio para vivir, que estaba tocada de muerte. Es una sensación que no quisiera para nadie. Asimismo, hay gente en Euskadi que siente que su forma de vivir en castellano está amenazada y es necesario que no tenga esa sensación, que se sienta tranquila”.

El poeta pone los pies en la tierra: “Mi abuela hablaba y leía en euskera, pero a mi madre no se lo enseñaron, y le costó mucho llegar a leerlo (aunque hablase la lengua desde pequeña). Aprendió cumplidos los cincuenta. Luego vino mi generación, educada en las dos lenguas”. Poco a poco, insiste, se cierra el agujero del franquismo. Sería, pues, una lástima que donde los ciudadanos han encontrado una solución, los políticos busquen un problema. Kirmen Uribe va por libre, pero es rotundo: “Dejen la cuestión lingüística fuera de la lucha partidista. No hagan política con las lenguas”.

Atxaga vuelve…

In General on agosto 12, 2008 at 11:26 am

(Reproducimos la entrevista a Atxaga realizada en Público)

Una nube de polvo rojo corre detrás del todoterreno. El vehículo avanza entre arbustos, arena, promontorios caprichosos y un cielo azul reventón. Los navajos de Monument Valley ya no van a caballo (si no es para conducir la visita guiada por el parque), pero todavía sigue pasando por allí La diligencia de John Wayne. El coche para y la ventanilla baja, ¿qué pinta Bernardo Atxaga en medio de toda esa leyenda, dentro de una película? El escritor vasco más traducido dejó hace un año su pueblo en Zalduendo (Álava), aparcó por unos meses la dimensión mágica de Obaba, marchó esperando encontrarse a la vuelta “un país mejor” y llegó con su mujer y sus hijas a la Universidad de Nevada (en Reno, EEUU), gracias a la beca William A. Douglass, para arrancar su siguiente libro. Saldrá la próxima primavera, como es habitual lo publicará Alfaguara y se titulará Siete casas en Francia. Estos días la ultima en Zarautz.

No es la primera vez que Atxaga (Asteasu, Guipúzcoa, 1951) abandona sus hábitos para dedicarse a escribir, ya lo hizo con Obabakoak, del que escribió buena parte en Escocia y también con El hombre solo, cerca de Montpellier (Francia). Se marchó en plena promoción internacional de El hijo del acordeonista, su última novela, y allí vivió las buenas críticas de Inglaterra, el lanzamiento en Rusia, Alemania e Italia; allí recibió la noticia de la concesión del Premio Mondello a la mejor obra extranjera en mayo y el Grinzane Cavour en la misma categoría por el mismo libro. Cuatro años después sigue corriendo detrás del libro por medio mundo. Y eso que el libro tuvo un parto complicado gracias a la crítica literaria de Ignacio Echevarría, que después del escrito prefirió abandonar el suplemento cultural del periódico para el que trabajaba.

 

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Acerca de Iruña-Veleia

In General on julio 26, 2008 at 10:17 pm

Si hay un tema que ha levantado polvareda durante los últimos meses y años ese ha sido el de Iruña de Oca, o mal llamada Iruña Veleia. Nos sorprendió muchisimo que gran parte de nuestras visitas se centraran en aquel tema y aun nos extraña, no nos lo esperabamos y apenas habíamos metido una noticia o dos, nada del otro mundo.

Es verdad, que tal y como ha dicho Euskaltzaindia este hallazgo, junto con el manuscrito renacentista en euskera de Juan Pérez Lazarraga suponen un cambio considerable en la historia del euskera, nadie lo puede negar. Pero (ilusos nosotros) que creíamos que esto no iba ser más que algo pasajero, que se confirmarían o desmentirían los hallazgos y todo terminaría.

No ha sido el caso, ha habido un gran debate en www.celtiberia.net y en otros muchos foros, donde supuestos especialistas salidos de la nada opinaban junto a los legos en la matería. No es nuestro objetivo posicionarnos, sino mostrar el debate, es por ello que abrimos esta nueva sección: Iruña-Veleia.

Su objetivo no es otro que servir de hemeroteca ordenada de todo lo que se ha hablado acerca de este tema, pues creemos que puede ser de ayuda. Es por ello que ordenaremos por cronología y por periódico todas las noticias publicadas al respecto.

Esperamos que os sean de utilidad y el que no nos posicionemos no quiere decir nada, todo lo contrario,

PARTICIPAD y DEBATID sin miedo

“Me han impresionado los hallazgos de Iruña Veleia”

In General on julio 26, 2008 at 10:13 pm

Lunes, 26 de junio de 2006

Andrés urrutia, presidente de euskaltzaindia

¿Ha tenido la oportunidad de ver los textos en euskera que se han hallado en el yacimiento alavés de Iruña Veleia y que son los más antiguos conocidos hasta la fecha?

Los he visto. Es como para perder el sueño, aunque no es mi caso. También crea cierta preocupación, porque, en caso de que se confirme su autenticidad, traería una revolución. Tenemos que jugar con prudencia, ver que las pruebas que se muestran sean refrendadas. Si se confirman estas primeras valoraciones, se abriría un nuevo campo en las investigaciones sobre el euskera.

A pesar de que el director de Investigación de la Real Academia Vasca, Henrike Knörr, avaló la autenticidad de las inscripciones, ustedes no han realizado todavía ninguna valoración oficial al respecto.

A mí me ha impresionado el hallazgo. Me gustaría que se confirme todo, pero prefiero mostrarme prudente. No sería la primera vez ni la última que se venga todo abajo. Es un tema muy importante y delicado. Pero los expertos deben seguir en ese trabajo, porque es como para subrayarlo y agradecerlo desde el punto de vista de la Academia.

¿Habrá en el futuro una pronunciación oficial por parte de Euskaltzaindia?

Seguimos todo el proceso con gran atención. Pero por ahora no trataremos el tema en una asamblea plenaria -no hay ninguna convocada-. Si se confirman los datos y se realizan las pruebas pertinentes, quizá podamos decir algo al respecto. Pero por ahora, nuestra posición es la de mantenernos expectantes. Repito, debemos tener paciencia y prudencia.

¿Qué significado tendrían los hallazgos si se confirmara su autenticidad?

Se podrá decir que, quizá, más de una lengua convivían en una misma zona y en un mismo momento. Y que eso no es nuevo en la sociedad vasca, por lo que nuestros antepasados ya tenía una gran experiencia en ese sentido.

Así que este planteamiento rebatiría a aquellos que piensan que el euskera siempre se ha mantenido lejos de las urbes.

Afirmaciones de este tipo se realizan con los prejuicios que están en vigor hoy día. Tenemos que elevar la vista y no juzgar la sociedad de aquel tiempo con los parámetros actuales.

Veleia: sabios, investigadores, carros y bueyes

In General on julio 26, 2008 at 9:47 pm

Jueves, 23 de noviembre de 2006

iruña-veleia vuelve a la palestra. De la mano de filólogos e historiadores, al amparo de algunos medios, y con claras reminiscencias de pasados aleteos de pájaros de mal agüero, se intenta que renazcan dudas y se siembran sombras donde cada vez son más intensas las luces.

En una conferencia a la que asistí recientemente, hablaba Pedro Miguel Etxenike de la diferencia entre los sabios y los investigadores. El sabio descubre para conocer, aspira a comprender los grandes temas, interrelaciona descubrimientos y datos parciales construyendo modelos y sistemas universales en espacio y tiempo. El investigador, por el contrario, conoce para descubrir. Se aísla de contextos culturales y de corrientes de pensamiento, se apoya en métodos y técnicas que revisa de forma continua y se centra en verificar lo que descubre. No es consciente, ni debe serlo, de las consecuencias que tenga su descubrimiento, intenta, simplemente, certificarlo con el mayor rigor científico, con la mayor solidez metodológica.

En nuestro actual modelo cultural, todos nos reclamamos científicos. Pero hay una parte de la ciencia que genera pruebas, y otra parte que se dedica a interpretarlas. Como dirían en CSI , las pruebas no se fabrican; existen y cuentan su verdad, sólo hay que saber escucharlas. El proceso científico no es acomodar la realidad a nuestro conocimiento construido sobre las cosas, sino al contrario, se trata de acomodar nuestro conocimiento de las cosas a lo que éstas nos van diciendo.

En todos los campos de nuestro saber nos vemos obligados con cierta frecuencia a reformular lo que habíamos dado por bueno, y básicamente existe un motivo, la aparición de nuevas evidencias que demuestran que estábamos equivocados. En el caso de disciplinas como la historia o la filología, esto es habitual a lo largo de su propia historia. Según el arqueólogo va aportando datos y pruebas, el historiador, el filólogo, debe adecuar su modelo mental al nuevo escenario. Así ha venido siendo y así debiera seguir siendo.

Lo que ocurre con Veleia y sus hallazgos produce en muchos de los que seguimos el tema una sensación contradictoria. Hay una sensación de alegría que roza el vértigo. Alegría porque se demuestra que una correcta metodología aporta datos de indudable valor. Vértigo porque esa misma metodología nos introduce en un escenario de dudas sobre lo que habíamos creído hasta entonces. Alegría también porque nos acercamos a humanos que vivieron donde nosotros habitamos hace casi 2.000 años y que, sin embargo, nos aparecen ahora tan cercanos, tan humanos , tan parecidos a nosotros.

La contradicción viene por una enorme sensación de pena. Pena por ver cómo hay quien prefiere dudar del dato antes que cuestionar su propio modelo mental. Pena por ver cómo intereses políticos, rencillas personales, maniobras culturales y todo tipo de artes no confesables, se ocupan más de enturbiar la verdad que de buscarla y acogerla con regocijo.

Pena porque se usan argumentos peregrinos para defender todas estas miserias. Presentar Veleia como una isla paradisíaca en la que las gentes escribían de forma compulsiva para así intentar desacreditar el conjunto hallado es caer en la caricatura. Tan caricatura como plantear que estemos hablando de unas 600 piezas que se producen por una población de 5.000 habitantes en un espacio temporal de varias generaciones, pongamos por ejemplo 200 años.

Esta Atenas del Norte , en pura estadística, producía nada menos que tres garabatos al año entre 5.000 personas. Tampoco es para tanto. Basar las dudas en que no hay referente similar en el mundo es totalmente acientífico. Lo cierto no es que no haya, lo cierto es que no se ha descubierto, y estoy convencido de que esto ocurrirá, y dejará Veleia como un punto más de conocimiento con algo que, eso sí, le hará única: haber sido el primer sitio donde una metodología correctamente aplicada a la excavación de yacimientos arqueológicos ha producido un resultado como éste.

Hoy más que nunca debemos reclamar a unos y otros que asuman aquel Sapere Aude! con el que Kant resumió el motor de la Ilustración. Tengamos el valor de saber, y la elegancia de aceptar que lo que sabemos no es todo. Es simplemente el resultado de lo que hasta ahora conocemos, y debe por tanto poder ser cuestionado cada vez que conozcamos más sobre lo que pretendíamos saber.

Tengamos la audacia, como científicos, como políticos, y hasta como personas, de saber qué son bueyes y qué son carros, y quién debe tirar de quién si lo que queremos realmente es avanzar.

* Amigo de Número de la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País

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