
Sin ser tan alarmistas como Bestebat en el blog de Elexpuru e ir adelantando la posibilidad de que el manuscrito de Lazarraga sea falso, seguimos analizando el extraño caso de “osou polita” o como nos ha corregido alguién “osov polita”.
B) OSO / OSOV + adj.
Volvemos a recurrir al OEH para analizar si la construcción OSO + adj. pudo haberse dado en aquellos tiempos y según indica Lakarra este uso no está atestiguado en autores meridionales hasta mediados del s. XVIII, mientras al norte solo se encontraría en autores Goyhetche, Iratzeder, etc. A pesar de todo, después de la pequeña sorpresa que nos dio POLIT con Lazarraga, hemos pasado el término por el texto renacentista, los resultados los podéis consultar aquí, pero ya os lo adelantamos: en principio no hay formas de OSO + adj.
Ni Gorrochategui ni el académico mencionan la epigrafía, suponemos porque conocen bien que no hay atestiguado ningún OSO/OSOV/OSOU. Os dejamos sacar las conclusiones a vosotros.
C) ARRAPA
Nos encontramos de nuevo ante otro préstamo, aunque de origen germánico al parecer, pero tomado de lenguas románicas. Lakarra es algo parco en palabras, pero Gorrochategui menciona en su informe la opinión de Corominas, quien sitúa el origen del término en el gótico (hrapon*), del que luego lo habrían tomado el italiano (arrappare) y el occitano (arrapar).
Recuerda el catedrático que el término podría haber sido tomado directamente del latín, pues Leizarraga recoge en el s. XVI harrapatu, para traducir rapare (lat.), pero afirma que si así hubiera sido tendría que haber dado un término parecido a arratatu*. Y terminamos, a sabiendas de que el euskera tiene aversión a las R al inicio de las palabras, ¿tiene sentido que unas veces si (arrapa) y otras veces no (reinu, en vez de erreinu) aparezca esta característica?