
Por Koldo Mitxelena
Se dice comúnmente que un libro es Blanco cuando está constituido por diferentes documentos destinados a tomar una posición razonada y combativa a la vez ante un conflicto.
Nuestro pueblo ha pasado durante milenios por situaciones de existencia muy difíciles y, sin embargo, ha logrado llegar hasta aquí consciente de su identidad cultural. El rasgo más saliente y más definido de esta terca vocación de vida de la cultura vasca es su lengua, una lengua que con sus raíces de la Edad de Piedra aún vivas en sus voces ha llegado con alientos dejuventud hasta la Era Atómica; pero si es milagrosa esta larga supervivencia, más milagroso seria que sobreviviese mucho más en este tiempo imprevisible todavía de la nueva revolución de la comunicación social si se le mantiene en las condiciones de desamparo institucional, administrativo y político en que está malviviendo durante estos últimos decenios.
Este Libro Blanco del Euskara quiere venir a remediar aquí una angustiosa necesidad del momento.
Pretende dotar a las nuevas instituciones democráticas que van a nacer en esta hora en que, por fin, va a ser viable la normalización del euskara en su pueblo, de un marco mínimo de conocimiento que sea sólido. Se trata de ofrecer unos elementos de comprensión de lo que es el euskara mediante unos trabajos que son diversos desde los rumbos de cada especialización hasta la actitud personal de su autor frente al problema, pero que por la manera en que ha llegado a la elaboración final de la obra constituye el fruto de un trabajo en equipo; y es, precisamente, esta peculiar manera de hacer la que nos mueve a explicar ahora al lector la motivación, las intenciones y los caminos que hemos andado para llegar hasta aquí, la meta de este Libro Blanco.
Esta especie de reconstitución de la historia clínica que ha faltado al euskara hasta ahora ha exigido la colaboración de profesionales que estudien losdiferentes aspectos del problema a través de su especialización. Se pensó que había que comenzar:
*Parte 1: planteando la complejidad del lenguaje humano su aspecto lingüístico fundamental (Manuel Pagola), su dimensión cultural (Paulo Aguirrebalzategui) y su implicación política (Joseba Inchausti).
*La Parte 2 tenia que entrar ya en el cuerpo del euskara mismo a través de su historia (Luis Villasante), la riqueza antiquísima y poco conocida de su literatura oral (Juan María Lekuona) y la que se fija más tarde, no antes del XVI, en su literatura escrita (Luis Villasante)
*En la Parte 3 se entra ya a estudiar los factores socio-económicos que han incidido en la lengua (Koldo Larrañaga), los signos étnico y socio-culturales que lo particularizan (José Miguel de Barandiarán y José María Satrustegui), los elementos político-administrativos que han sido su vehículo obligado, y también sufreno (Gregario Monreal y Margarita Rica), los factores jurídico-legales en que se descubre su desamparo oficial (José Urrutia), y, comofin de esta parte, un estudio comparativo del tratamiento que ha venido recibiendo el euskara en los distintos Estatutos que ha idoplanteando Euskadi (J. M. Castells).
*La Parte 4 está dedicada a estudiar los problemas que han venido confrontando otras lenguas no oficiales como la nuestra: primero, en la dimensión general de las instituciones internacionales: la Sociedad de Naciones, la Organización de las Naciones Unidas y la Unesco, y también las medidas oficiales adoptadas en cada caso por varios de los Estados con problemas lingüísticos parecidos al nuestro, tanto de organización socialista como capitalista (José A. Obieta Chalbaud), y luego en la experiencia, positiva o adversa, de las luchas por la rehabilitación de las lenguas oprimidas en diversos países (José Luis Alvarez Emparanza), trabajos que sitúan al euskara en un contexto internacional y lejos de ese tinte etnocentrista con que nos quieren teñir algunos que quieren ser internacionales sin pasar por los verdaderos fundamentos de lo que constituye lo nacional.
*Finalmente, hay una Parte 5 en la que se estudia deforma genérica y técnica, pero tambiéncon la intención implícita de aplicar la experiencia a Euskadi, un trabajo sobre bilingüismo (María José Azurmendi).
Este es el reparto del trabajo de especialistas que es el Libro Blanco del Euskara.
El presupuesto de que este trabajo que exige la especialización tiene una intención divulgadora hacepensar en la necesidad de que alguien que al mismo tiempo que se ocupe de reducir la extensión de estos trabajos escritos con el rigor y la amplitud de un libro cada uno,y aligerartambién esa carga de acumulación con que tropieza fatalmente el especialista, se ocupe de evitar las repeticiones, sobre todo en disciplinas que están tan próximas, y se decide pedir la colaboración de alguien que pueda ocuparse del trabajo (Martín de Ugalde). Así se planea, y así se hace.
Aquí, en el proceso de hacer que las aportaciones profesionales y personales vayan construyendo un cuerpo coherente se han producido algunos ajustes que conviene señalar.
Tratándose de un libro escrito en estas condiciones, se estableció que los capítulos no llevarían las firmas individuales, y que los autores aparecerían firmando el libro conjuntamente. Esta simplificación ideal de hacer que cada autor se distancie así de su trabajo no se ha podido ajustar luego exactamente a la realidad, que es compleja, y se ha considerado que la revisión final de cada capítulo debía quedar sujeta al criterio de cada autor. Esto ha exigido la reposición de algunas eliminaciones, y también la supresión de algunas adiciones hechas con una intención más integradora del libro.
Así, y no podía resultar de otra manera, se ha terminado de escribir este libro en una colaboración que respetaflnalmente aquello en que insiste el punto de vista personal de cada autor en su trabajo, aunque no llegue a firmarlo expresamente.
Por esta razón, ni la institución que patrocina el libro, la Real Academia de la Lengua Vasca; ni SIADECO, que lo ha coordinado; ni la Caja Laboral Popular, que lo ha financiado, ni tampoco el encargado de la versión destinada a la publicación, se pueden responsabilizar de todos los conceptos emitidos, ni de las omisiones que los lectores puedan objetar.
Estos son los frutos, y también las servidumbres, de la libertad. Hay todavía otro aspecto de este Libro Blanco del Euskara que queremos señalar: aquí sólo hemos pretendido dar una visión global del problema a través de una suma de perspectivas de valoración ya aceptadas, que viene a ser una especie de síntesis de lo que ya se conoce y, desde luego, que sin las pretensiones de un trabajo innovador de investigación; hay aquí trabajos que apuntan en direcciones que son, en cierto modo, innovadoras, pero todo este valioso material lo ofrecemos sobre todo como motivador de nuevos puntos de partida para la investigación que está exigiendo nuestra lengua, y que vendrán, sin duda alguna, en los trabajos monográficos que van a sugerir, tanto entre los estudiosos de nuestra cultura como en los miles de universitarios vascos que han despertado a la posibilidad de hacer de nuestra lengua una herramienta actual y viva al servicio de nuestro pueblo.
Esta especie de historia clínica del euskara sale precedido de un trabajo escrito por Luis Michelena, que lo situará en su contexto, y alfinal se trata de sacar unas conclusiones, sin cerrar nada. Todo aquí, como en la vida, queda abierto al futuro.