En un reportaje anterior mencionamos a Federico Krutwig Sagredo y su discurso del 52. En un País del Euskera en el que los carlistas hablaban en la lingua navarrorum y los jeltzales la de cervantés Krutwig fue el responsable de “actualizar” el nacionalismo vasco acercandolo a las corrientes europeas. No vamos a entrar en más detalles sobre eso, no al menos en esta sección, lo que hiciera o dejara de hacer después de ese discurso en estos momentos para nosotros carece de importancia.

El discurso en cambio es una pequeña joya en si misma, cuesta creer que leyera una crítica tan feroz contra la Iglesia Católica en el discurso de saludo a fray Luis Villasante, amigo personal, perteneciente a la Orden de los Franciscanos y a quien él mismo propuso como académico después de la muerte de su mentor Resurrección Maria de Azcue en el 51. Su propuesta no fue casual, él mismo lo admitió en una entrevista:
Conocía a Villasante. Venía muchas veces a hablar a casa de mis padres. Por aquel entonces el provinciales de los franciscanos era el padre Leye: un hombre muy progresista. En la Iglesia todo se hace en erdera [castellano, latín, etc], pero entre los franciscanos había algunos que utilizaban el euskera. Queríamos meter a alguien de la orden de los Franciscanos, para que se utilizara más el euskera en esa Orden. Entre los franciscanos que se habían dedicado al euskera estaban Luis Villasante e Imanol Berriatua. Hablé con Lete y elegimos a Villasante.
Traducción de la entrevista de Imanol Muria a Krutwig en la Revista Jakin
No fue sin duda mala elección, pues Villasante daría mucho al euskera y apoyaría en un principio la propuesta del labortano clásico (Koldo Zuazo, 1988, Euskara batua: aitzindariak eta beste), como al parecer puede verse en su discurso inicial “Literatur-euskara laphurrtarr klasikoaren gain eratua”, del que es respuesta documento. Por desgracia no hemos conseguido encontrar el discurso de nuestro franciscano, solo una crítica realizada en el Euzko-Gogoa en el 54, que como dice el artículo mismo, vino ya algo tarde.
El discurso en si, exceptuando la primera página, es una critica a la Iglesia, por apoyar el uso las “lenguas nacionales” en Europa (Polonia, Lituania, etc.) como elemento cohesionador de cada pueblo y transmisor de los buenos modos y moral tradicional, pero no hacer lo mismo en los seminarios de Vasconia, desnacionalizandola por lo tanto.
Sin duda el discurso tiene un gran calado político y es de extrañar que este no fuera interrumpido de golpe por ninguno de los presentes. Al poco tiempo Ajuriaguerra mediante su padre le informaría de que debía marcharse por una temporada y así lo hizo, primero a Francia y luego a Bélgica. Cuenta él mismo que debido a su apellido, amistades de derechas, etc. le propusieron muchas veces la vuelta al País Vasco a cambio de que en algún discurso rehusara de lo que dijo.
Ni ez nintzen nire buruaren traidore
Según sus propias palabras no estaba dispuesto a traicionarse a si mismo, aun a pesar de que Juan Miguel Seminario Rojas (amigo personal del gobernador de Vizcaya y Académico [de conveniencia] de la RALV) pidió su expulsión de la Academia en nombre del Gobernardor. No fue así y aquella discusión se terminó rogando a la Diputación que esperara a que todos los académicos pudieran leer el discurso pronunciado por Krutwig, pues la mayoría habían estado ausentes. No hay más registros al respecto en las actas de Euskaltzaindia.
Sin alargarnos más, os dejamos esta rareza: