Revista divulgativa sobre cultura vasca

Sobre la unificación literaria (I): “El euskera batúa es un invento de Sabino Arana y el PNV”

In Las mentiras tienen las patas cortas on Agosto 14, 2008 at 11:21 am

El siguiente análisis que vamos a realizar acerca de la unificación literaria del euskera se centrará alrededor de una serie de tópicos que hemos podido leer en la red en repetidas ocasiones. No sienta cátedra, sino que expone la realidad del euskera, tan desconocida por gran parte de la población.

Primer tópico: “El euskera batúa es un invento de Sabino Arana y el PNV”

Para contrarrestar este tópico no hay mejor que analizar que autores han participado en la unificación literaria del euskera y los antecedentes que ha habido al llamado euskera batúa.

Si hay una persona que merece especial y destacada mención en la unificación esa persona fue Koldo Mitxelena, maestro indiscutible de una generación entera de filólogos vascos con el que el euskera estará eternamente en deuda. No vamos a engañar a nadie, Koldo Mitxelena militó en el PNV, fue gudari (guerrillero) en la Guerra Civil, encarcelado por ello y posteriormente militante de EA.

Para algunos eso ya bastaría para descalificar su labor, pero les rogamos que sigan leyendo, pues cuando decimos que fue el mayor genio que ha tenido la filología vasca moderna no estamos exagerando ni lo más mínimo. Su caballo de batalla sería la famosa H de la que hablaremos en otro momento, pero primero observemos lo alejado que se encontraban sus tesis lingüísticas del dogma del PNV.

El dogma de Sabino Arana había sido claro: cada estado-autónomo de Euzkadi debía tener su propio dialecto o euskalki. Ejemplo de ello son:

  • El artículo de Zubieta en 1911 en la revista Euzkadi
  • El librito Sobre la unificación del Euzkera publicado en 1916 por Euzkaltzale-Bazkuna
  • El discurso de Manuel de Eguileor en la Real Academia de la Lengua Vasca en 1920.

Esta era la posición oficial del PNV, aunque como en el caso de Mitxelena podemos hablar de algunos disidentes, el vergarés Koldo Eleizalde y Perderika Belaustegigoitia de Laudio, pero como dice Jose María Satrustegi, por desgracia no llegaron ni a minoría sus posturas.

Mitxelena en cambio no se limitaría en su “rebeldía” a esa actitud favorable a la unificación, hubo otros dos campos de batalla en los que peleó y venció: los neologismos aranistas (o aranismos) y la H. Sabino Arana se caracterizó en sus tesis lingüísticas (al igual que sus seguidores) en una obsesión por la creación de neologismos para sustituir toda aquella palabra que oliera a erdara, es decir, a latín, francés, castellano, etc. Su conocida afición por los neologismos nos dejó el término Euzkadi, hoy en día convertido en Euskadi y aceptado por la mayoría de la población, pero que fue duramente criticado por escritores y vascólogos como el navarro Arturo Campión, quien llegó a preguntarse de manera retórica en la RIEV quien era Sabino Arana para cambiarle el nombre a su pueblo, en referencia al intento de sustitución del término tradicional,  Euskal Herria por Euzkadi.

Koldo Mitxelena fue reconocido y alabado por académicos muy distintos como el falangista Antonio Tovar, Catedrático de Latín, Filología Clásica, etc.  o el tradicionalista y carlista Julio Urquijo. Como último comentario acerca de este gran lingüista diremos que su proposición de recuperar la H en la ortografía fue su caballo de batalla durante muchos años. Este fonema según sus estudios se había perdido en los dialectos del sur (aunque dejando abundantes restos de ello) debido a la influencia del romance aragonés. De esta manera quiso reflejar un fonema que si tenía correspondencia con la oralidad del País Vasco francés, aunque muchos sabinistas entendieron esto como una “castellanización” del euskera e introducción de elementos ajenos.

Pero si hay alguien que puede ser considerado el padre del euskera unificado, ese es el entrañable Luis Villasante, gramático, escritor y presidente de Euskaltzaindia entre los complicados años de 1970 y 1988. durante los cuales la RALV avaló el proceso de unificación literaria.  Este franciscano superviviente del bombardeo de Gernika dedicó su vida al estudio de la literatura en euskera (en especial la obra de Axular, el Guero), su gramática y la docencia. Aunque en un principio se declaró partidiario por el modelo cultista del labortano clásico (como muchos otros), terminó aceptando las tesis de Mitxelena sobre la necesidad compatibilizar tanto la tradición literaria como la oral.

No hay mácula en su expediente ni pensamientos políticos (si es que los tuvo), es más, su entrada en la academia provocó el conocido incidente del 52. Este incidente, no buscado por el religioso en cuestión, se debió al discurso de respuesta leido por el académico Krutwig, quien criticó en él la doble moral de la Iglesia, que apadrinaba algunas lenguas y marginaba a otras, como el euskera.

Aquel discurso le valió el exilio, y ya que no hemos podido encontrar mácula de aranismo ni influencias jeltzales en Villasante, sigamos con Federico Krutwig, un personaje interesante (y ante todo polémico) e impulsor principal de la unificación literaria. Hay que entender que se trata de una rara avis en el panorama de entonces, la RALV estaba formada por tradicionalistas foralistas, sacerdotes y monjes principalmente, su ideología en cambio estaba totalmente alejada de estos.

Apadrinado por Resurreción María de Azcue (con quien conseguirá revitalizar la academia) y de quien hablaremos en próximo párrafos y académico desde el 43 será uno de los principales impulsores de la acuciante unificación. Frente a posturas y propuestas anteriores él se podría definir así: antipuritanismo sabinista (es decir, anti-neologismos) y defensor del labortano clásico, que no limita a la Escuela de Sara del XVII, relativamente cercana al habla de los euskaldunes de la época, sino que lleva hasta Leizarraga y su Biblia protestante del XVI, considerada por los lingüistas hoy en día arcaizante incluso para su época.

Su propuesta habría salido adelante, sino hubiera sido por Mitxelena entre otras cosas, aunque ello no quiera decir que el euskera batua actual no tenga nada de labortano clásico, probablemente el mayor logro sea haber conseguido unir las tradiciones literarias y las orales.

Quizá el lector haya leido en alguna parte que Krutwig fue considerado “ideólogo de ETA”**, a Txillardegi también le acusarán de lo mismo (ya hablaremos de él), pero la realidad es que sus ideas se quedaron en papel mojado y aquella ETA poco tiene que ver con la banda de asesinos que hoy es (teórico? si, racista? también, marxista? en sus palabras no había ideología peor). La realidad es que escribió política, si, hay está su obra Vasconia (1963) y su obra cultural (en sus palabras), la Nueva Vasconia *(1979), pero su relación con ETA se limitó a la preparación de dos informes para la V Asamblea, durante su estancia en Bruselas, y en 1975 abandona la organización.

Sus tesis tenían un hondo calado cultista y su obra se destaca por su caracter intelectual casi llevado al extremo, pero su propuesta no se impuso, aunque el labortano clásico sería tomado en cuenta, no se podía negar ni la tradición literaria ni el habla, como tantas otras veces, la solución era el camino del medio…

*obra de lectura obligada en aquellos tiempos y la más conocida

**breve comentario: probablemente Krutwig sea nuestro Nietzche euskaldún, polémico en todos los aspectos de su obra, esta ha sido interpretada tanto por unos como por otros como se ha querido, pero no nos engañemos, era un teórico, culparlo a él de ideólogo de ETA es como culpar al citado filósofo del nazismo. Para saber más de él:

  • http://www.elpais.com/articulo/agenda/KRUTWIG_SAGREDO/_FEDERICO_/IDEoLOGO_DE_ETA/PAiS_VASCO/Federico/Krutwig/recuerdo/elpepigen/19981117elpepiage_3/Tes/
  • http://www.elpais.com/articulo/cultura/KRUTWIG_SAGREDO/_FEDERICO_/IDEoLOGO_DE_ETA/PAiS_VASCO/Presentacion/Garaldea/Federico/Krutwig/elpepicul/19790109elpepicul_3/Tes/

  1. [...] un reportaje anterior mencionamos a Federico Krutwig Sagredo y su discurso del 52. En un País del Euskera en el que los [...]

  2. [...] Aurreko erreportai batean 1952ko Federiko Krutwig Sagredoren hitzaldia aipatu genuen. Euskaraz karlista eta gaztelaniaz abertzaleak mintzo ziren Euskal Herria batean Krutwig euskal nazionalismoa “eguneratu” zuen, europar korronteetara gertaturatuz, arraroa badirudi ere, euskal abertzaltasun kulturalaren errudun da hein handi batean. Ez dugu bere ekarria gehiago aztertuko, ez behintzat atal honetan, hitzaldi honen ondoren egindakoak ez du garrantziarik geuretzako. [...]

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