Viernes, 09 de junio de 2006
UN profesor egipcio dando clases a menos de 750 metros de las actuales Víllodas y Trespuentes. La presencia de este exótico maestro llamaría la atención de los alaveses incluso en nuestros días, pero esta curiosidad cobra relevancia si se precisa que este docente africano llegó al territorio en el siglo III d.C. Una de las hipótesis apuntadas por los arqueólogos de Iruña Veleia riza más el rizo de los hallazgos en la Domus de Pompeia Valentina. Entre los objetos a los que se ha quitado el polvo de cientos de años se encuentran inscripciones tan propias de otra cultura que parecen dejar poco margen para la discusión: jeroglíficos.
La Domus de Pompeia Valentina es toda una caja de sorpresas. El yacimiento alavés ha encontrado prácticamente la aguja del pajar y, además, ese elemento de costura es único en su especie. Porque, si ya constituye un golpe de suerte la caída de una cubierta en un tercio de la casa -y que por tanto protegiera las piezas del paso del tiempo- , la fortuna se multiplica una vez analizadas las inscripciones de los grafitos allí conservados.
clases a domicilio Entre los restos de ánforas, armaduras metálicas de diferentes cajones y de apuntes culturales encontrados en esa habitación-almacén, utilizada como paedagogium para preparar a los niños de la casa, los arqueólogos ven algo singular. Los alumnos recibían conocimientos en latín de la Historia Antigua, escritura, cultura y creencias egipcias -con referencias a Ramsés y Nefertiti-, incluida una muestra de textos jeroglíficos, una escritura que sólo podía dominar alguien de elevada formación. Como un sacerdote.
En aquella época, era habitual que los municipios romanos contrataran a un preceptor que, a cargo de estas administraciones locales, diera clases a los niños en la calle, como por ejemplo en los pórticos del foro. Sin embargo, en el caso de la Domus de Pompeia Valentina, y dada la desahogada posición de sus habitantes, la familia contaba con un profesor particular o un esclavo que impartía las lecciones a domicilio.
La hipótesis de trabajo manejada en el yacimiento alavés es que este docente tenía un origen exótico, dado que en los conocimientos que imparte hay referencias a una ciudad concreta del curso medio del Nilo: Hermopolis.
Esta metrópoli, de cierta trascendencia en la antigüedad, recibió una importante influencia helénica tras el paso de Alejandro Magno. Después, desde que los romanos impusieran su dominio en el Mediterráneo a partir del siglo II a.C., no resulta ni mucho menos extraño que un nativo de esta zona africana recibiera una educación grecolatina, ya que era la formación más elitista.
¿un egipcio cristiano? Pero la investigación todavía más allá. Entre los 270 objetos encontrados se advierten dibujos y documentos que hacen referencia a la formación cristiana de los habitantes de Pompeia Valentina. En aquella época de persecución religiosa, las enseñanzas de Jesús de Nazareth se expandieron con fuerza en el Imperio Romano, y las primeras en convertirse fueron las familias de clase más elevada.
Éstas se iniciaban en el cristianismo en sus propias casas, en un fenómeno conocido como la Domus Eclesia , la casa iglesia. Todos los habitantes eran adoctrinados en su hogar. Los arqueólogos, de nuevo como suposición y con las debidas reservas, apuntan que el maestro egipcio -cabe destacar que en Hermopolis se elevó una basílica cristiana en el siglo V- podría haber dirigido estas lecciones.
Quizá estamos ante una nueva prueba de que el cristianismo arraigado en el Estado provino de África. Estas hipótesis hablan, por tanto, de un profesor entre dos aguas: la enseñanza grecolatina y la sensibilidad cristiana, el curso del Nilo y el asentamiento en el Zadorra.