Revista divulgativa sobre cultura vasca

Xirigonziar en Llanes

In General on febrero 5, 2008 at 7:32 am

Comenzaron ayer en Llanes los cursos de Xíriga, lenguaje utilizado por los tejeros del concejo llanisco, con la presencia de 27 alumnos. El taller, estructurado en clases teóricas y practicas a celebrar en la Casa de la Cultura, con el patrocinio del Ayuntamiento, se va a desarrollar en cuatro sesiones de lunes, hasta el 25 de febrero. Cada alumno tiene que abonar una tasa de diez euros.

Las materias se van a impartir por antiguos tejeros: Tito Celorio, Evaristo Concha, Juan Remis, Ramón Melijosa y Juan Ríos, con el apoyo de Higinio del Río, director del centro cultural.

Según explicaron ayer veteranos expertos del gremio, la Xíriga es «el lenguaje que los tejeros llaniscos» emplearon desde principios del siglo XVIII hasta mediados del XX, durante los meses de trabajo en diferentes zonas de España, principalmente en Vizcaya, Castilla y Cantabria.

Es un «lenguaje de oficio concreto y con vocación de ser secreto para los no iniciados». Tiene un vocabulario distinto a la lengua básica, que en el caso de los tejeros de la zona era el bable oriental. Quienes lo practicaban abandonaban sus domicilios desde abril hasta octubre para emplearse en «trabajos agotadores, escaso descanso, baja calidad alimenticia y falta de higiene». Pero eran tiempos en que «sin ir a la tejera no se podía vivir».

Aquellas duras labores creaban agudas tensiones entre el patrón y los trabajadores, razón por la que estos últimos «se inventaron un dialecto defensivo». Una jornada normal duraba «desde las cinco de la mañana hasta las diez de la noche» y para comer siempre había lo mismo. En el desayuno se servía, «sopa calada», pan mojado con agua; a la comida «habas o garbanzos, con tocino», y para cenar «patatas con caldo y, a veces, una sardina en conserva».

Los salarios tampoco eran un lujo. Hacia 1930 un pinche, «de entre ocho y doce años», recibía un par de zapatos por temporada. Los mayores de 12 años, «los zapatos, un traje y 25 pesetas», mientras maseristas, tendedores o cocedores «cobraban 60 pesetas al mes». Las raíces del dialecto se sitúan en «el bable oriental, el castellano antiguo y el vascuence».

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