Revista divulgativa sobre cultura vasca

Archivo de Enero 2008

Tres universidades japonesas quieren impartir clases de euskera

In General on Enero 31, 2008 at 5:35 pm

31/01/2008

Pero los acuerdos para fomentar el estudio del euskera en el continente asiático no terminan ahí, ya que responsables del Gobierno vasco están en estos momentos en Filipinas, intentando impulsar nuevas iniciativas.
Tres universidades japonesas han mostrado interés en impartir clases de euskera en sus aulas, sumándose así a la Universidad de Waseda que ya imparte estas lecciones en Tokio.Estos centros educativos, según ha informado el Departamento de Cultura del Gobierno vasco, serían las Universidades de Sofia, en Tokio, Kansai Gaida, en Osaka y la de Kobe.

Pero los acuerdos para fomentar el estudio del euskera en el continente asiático no terminan ahí, ya que el viceconsejero de Política Lingüística del Gobierno vasco, Patxi Baztarrika, y la directora del Programa de Lectorados, Lorea Bilbao, se encuentran en estos momentos en Filipinas, donde mantendrán sendas reuniones con los rectores de la Universidad Ateneo de Manila y la Universidad del Estado de Nueva Vizcaya.

El Programa de Lectorados desarrollado por la Viceconsejería de Política Lingüística se inició hace tres años con la intención de formalizar acuerdos con universidades de distintos países. Gracias a él, durante el presente curso se imparten cursos de euskera y cultura vasca en 24 universidades de 12 países de América y Europa, con un total de 700 alumnos.

Los cimientos de la literatura en euskera

In General on Enero 30, 2008 at 7:55 am

NEREA AZURMENDI

SAN SEBASTIÁN. DV. La reciente incorporación a los fondos de la Biblioteca Azkue de Euskaltzaindia de un ejemplar de la primera edición del Nuevo Testamento que el labortano Joanes Leizarraga (1527-1601) tradujo al euskera por encargo de la reina de Navarra, Juana de Albret, y se editó en La Rochelle (Francia) en 1571 ha contribuido a enriquecer el patrimonio bibliográfico vasco. Pese a todo, sigue siendo muy escaso en lo que respecta a vestigios de las obras que se editaron en el siglo XVI, el siglo en el que la imprenta moderna comenzó a extenderse por Europa.
Pruden Gartzia, responsable de la Biblioteca Azkue, cifra en ocho las obras escritas en euskera en el siglo XVI de las que haya quedado constancia -siete libros impresos y un manuscrito-, aunque de dos sólo quede la constancia, ya que o no se ha encontrado ningún ejemplar, o no se han conservado ejemplares de la primera edición. Y de los pocos que han perdurado, salvo del Nuevo Testamento de Leizarraga, sólo han llegado hasta nuestros días ejemplares únicos, un hecho que acrecienta la fragilidad de los cimientos documentados de la literatura en euskera.
Esa escasez de vestigios es, a juicio del responsable de la biblioteca de la Real Academia Vasca, «una de las peculiaridades de la literatura en euskera», pero no es una circunstancia excepcional: «El Cantar del Mio Cid también se conoce gracias a un manuscrito del siglo XIV, el único que se conserva. Si se hubiera perdido, la visión de la literatura medieval en castellano sería completamente diferente».
Por lo tanto, utilizar el criterio de la escasez para medir el alcance de las primeras expresiones escritas del euskera y extraer conclusiones al respecto es, cuando menos, un ejercicio aventurado. Hallazgos como el del manuscrito del noble alavés Juan Pérez de Lazarraga, escrito entre 1564 y 1567, del que no se tenía conocimiento hasta que fue encontrado por casualidad por Borja de Aguinagalde, responsable de Patrimonio Documental del Gobierno Vasco, en una tienda de libros antiguos de Madrid y aquirido en 2004 por la Diputación Foral de Gipuzkoa -el original se encuentra en la biblioteca Koldo Mitxelena- han conducido a replantear muchas cuestiones relacionadas con la literatura en euskera. «No se puede descartar que vayan a aparecer nuevos materiales», afirma Pruden Gartzia, buen conocedor del contenido de las 51 cuartillas que componen el manuscrito. Un texto -Bertso, kanta eta maitasun-kontuen bilduma- que contiene narraciones de tipo pastoril, poesías de tinte amoroso y algún poema religioso y que muestra, entre otras cosas, que no toda la literatura escrita en euskera en el siglo XVI tenía una función exclusivamente doctrinal y religiosa.
Los Nuevos Testamentos
Mientras no se realicen nuevos hallazgos, el catálogo de la primerísima literatura vasca seguirá siendo muy reducido, y continuará encabezado en cuanto a la antiguedad por el Linguae Vasconum Primitiae, escrito «per Dominum Bernardum Dechepare» y editado en Burdeos. Pese a que al igual que en el resto de los casos diversas ediciones facsímiles han permitido su divulgación y su conocimiento, el único ejemplar de la primera edición de 1545 -año fun- dacional de la literatura escrita en euskera mientras nuevos descubrimientos no demuestren lo contrario-, se encuentra en la Biblioteca Nacional de Francia.
En esa misma institución, que tiene sus orígenes en el siglo XIV y ha gestionado desde 1537 el depósito legal, por lo que ha podido ir incorporando a sus fondos todo lo que se ha publicado en Francia, se encuentran igualmente los dos únicos ejemplares de la primera edición de sendos trabajos de Joanes Leizarraga: el ABC edo Kristinoen Instruktionea, othoitz egiteko formarekin (concebido también como iniciación a la lectura) y Kalendrera, Bazko noiz daten, ilhargiberriaren eta letra dominicalaren eçagutzeko manerarekin. Ambos libritos, poco más que folletos, fueron impresos en La Rochelle -plaza fuerte calvinista- en 1571, con el mismo objetivo general que la traducción del Nuevo Testamento que se imprimió en la misma imprenta el mismo año: difundir el protestantismo que profesaban tanto Leizarraga como la patrona de la iniciativa, Juana de Albret.
Es precisamente la traducción del Nuevo Testamento, que contiene a su vez un catecismo y un libro de oraciones que también pudieron ser editados como obras independientes, el vestigio más sólido de la literatura en euskera del XVI. No sólo porque, a diferencia de los restantes, es un libro abundante en páginas, sino también por el número de ejemplares de la primera edición que se conocen y se conservan. Aunque no es fácil determinar dónde pueden encontrarse los 26 de los que hablaba el vascólogo francés del siglo XIX Julien Vinson, un buen número de los mismos pueden ubicarse con precisión. Uno de los ejemplares se conserva, por ejemplo, en el fondo Julio de Urquijo que la Diputación de Gipuzkoa adquirió en 1951. Se conservaba otro en la biblioteca de los padres benedictinos de Lazkao, pero fue trasladado a la abadía de Bellocq. «Antes de que yo me hiciera cargo de la biblioteca» matiza su actual responsable, Juan José Agirre, sugiriendo que en ese caso el traslado habría sido más complicado…
También tiene su correspondiente ejemplar la Biblioteca Nacional francesa.
Controvertido fue el modo en que, en 1995, llegó un ejemplar de la editio princeps de la traducción de Leizarraga a manos del Gobierno de Navarra. El hecho de que en la subasta que se celebró en la casa Christie’s de Londres en marzo de aquel año rivalizaran por el ejemplar la fundación Sancho el Sabio de Vitoria, respaldada por Caja Vital, y la Caja de Ahorros de Navarra, representada por un postor no identificado, elevó el precio del libro hasta los 33 millones de pesetas (cerca de 200.000 euros). Menos de 29.000 ha pagado Euskaltzaindia por un ejemplar que se encuentra en mejores condiciones que las inicialmente anunciadas: exactamente, las 20.000 libras que se establecieron como precio de partida en la subasta que tuvo lugar en Sotheby’s de Londres a finales de noviembre del pasado año, en la que nadie pujó por la obra. El académico José Luis Lizundia, quien afirma que carecen de información acerca de la procedencia del ejemplar adquirido por la Academia, subraya que todas las gestiones se han realizado con la máxima discreción, porque en estos casos el precio suele ser directamente proporcional al interés que se muestra…
Puede encontrarse también un ejemplar del Nuevo Testamento de Leizarraga entre los valiosísimos fondos bibliográficos que reunió Telesforo de Monzón. El libro, cuidadosamente custodiado en una caja fuerte según algunas de las pocas personas que han tenido acceso al mismo, pertenecía a la biblioteca del vascólogo francés Georges Lacombe (1879-1947), que Monzón adquirió a su muerte por un precio que algunas fuentes establecen en un kilo de oro.
En cuanto a la doctrina de Betolaza editada en 1596 en Bilbao, es el único libro impreso en el País Vasco peninsular. Aunque Resurrección María de Azkue ya la había localizado en París, finalmente fue el Parlamento Vasco quien adquirió, bajo la presidencia de Juan José Pujana, este curioso libro bilingüe en el que Betolaza, por encargo del Obispo de Calahorra, reduce «à lenguaje mas comun y mas vsado» las instrucciones para que «obejas de aquellas partes» sigan el recto camino de la Doctrina Christiana. Dentro de unas semanas, por cierto, la versión digitalizada de este documento estará disponible en internet, al igual que el resto de los fondos de la biblioteca del Parlamento Vasco.

Propuesta de Kontseilua para garantizar los derechos lingüísticos

In General on Enero 30, 2008 at 7:54 am
IPARRALDE. DV. La precampaña electoral es un buen periodo para tantear la sensibilidad de los candidatos respecto a las distintas materias. Todos los municipios de Iparralde y once de sus cantones están preparando concienzudamente la campaña electoral, cara a los próximos comicios municipales y cantorales que tendrán lugar el 9 de marzo.
Frente a la presentación de candidaturas y programas electorales, Kontseilua ha dictado un documento con las pautas que las instituciones pueden seguir para garantizar los derechos lingüísticos de los ciudadanos, a través de una reglamentación.
El documento elaborado por Kontseilua es un modelo que propone a los cargos electos para que lo estudien. Su aplicación puede adoptar formas diferentes en función de la situación local y del equilibrio sociopolítico. En cualquier caso, permitirá superar la falta de reglamentación y de protección existente.
La propuesta de Kontseilua está dirigida a los ayuntamientos, y siendo éstos las instituciones más próximas a los ciudadanos y con los que tienen una relación directa, casi diaria, es lógico que sean quienes dén los primeros pasos para garantizar a los ciudadanos sus derechos lingüísticos en sus gestiones administrativas más cotidianas.
Los 31 artículos incluidos en el documento de Kontseilua fijan las bases, con el fin de reglamentar la acción municipal a favor de la normalización del euskera.
Entre los puntos de la propuesta, se precisa que «el alcalde aplicará las disposiciones de esta deliberación en el seno de su administración, así como en todos los dominios de actividad, en los servicios exteriores que le competen».
Los miembros de Kontseilua van a presentar el documento que han elaborado a los partidos políticos y van a invitarles a tenerlo en consideración en el periodo electoral.

También los candidatos serán puestos en conocimiento de las actividades que Kontseilua quiere llevar a cabo antes de las elecciones. En el periodo electoral, Kontseilua aprovechará para estudiar los programas de los distintos candidatos, para ver si han incluido propuestas a favor de la normalización del euskera.

Iruña-Veleia:

In General on Enero 25, 2008 at 9:13 pm

(Interesante artículo acerca de Iruña-Veleia)

LOS GRAFITOS SUSCITAN CONTROVERSIA

Destacados expertos discrepan abiertamente sobre los hallazgos de Iruña-Veleia La Comisión Científica de Asesoramiento que la Diputación de Araba ha creado en torno a los grafitos hallados en Iruña-Veleia está ya en marcha. Su función es alcanzar «un consenso» entre los investigadores que hoy no existe. Mientras los responsables del yacimiento mantienen que son piezas de entre los siglos III y V, GARA ha podido constatar que el escepticismo está muy generalizado entre especialistas de diversas disciplinas.

Haritz RODRIGUEZ y Martin ANSO | GASTEIZ
La Comisión Científica de Asesoramiento que el Departamento de Cultura de la Diputación de Araba ha creado para que emita un informe definitivo sobre los grafitos con textos en euskara, representaciones cristianas y jeroglíficos hallados en Iruña-Veleia se reunió el miércoles por primera vez y ha dado inicio a un proceso de estudio cuyas conclusiones se prevén para el próximo verano.Se trata, señala la propia Diputación, de «una especie de comisión de garantías», constituida por especialistas en distintas disciplinas, cuyo cometido es dar «una salida científica», tal y como lo expresó la semana pasada en su comparecencia ante las Juntas Generales de Araba el director de las excavaciones del yacimiento, Eliseo Gil, a las dudas que suscitan los hallazgos.El objetivo, en definitiva, es lograr un «consenso» que hoy está lejos de existir. GARA ha podido constatar que la sensación de escepticismo ante la idea de que los grafitos fueran realizados realmente en época romana bajoimperial está muy generalizada entre especialistas de diversas disciplinas, incluidos algunos de los que han sido expresamente consultados por el equipo de Iruña-Veleia.Entre los escépticos, quien más se ha destacado es, sin duda, el catedrático de Lingüística Indoeuropea de la UPV Joaquín Gorrotxategi, integrado ahora en la Comisión Científica de Asesoramiento. Fue él el primero en manifestar algo más que escepticismo sobre los hallazgos, con la particularidad de que, junto a Henrike Knörr -miembro también de la Comisión-, había comparecido públicamente para avalar al equipo de Eliseo Gil cuando en junio de 2006 se produjeron las primeras filtraciones sobre la existencia de los grafitos. Apenas unos meses después, en octubre, se desmarcó abiertamente, haciendo públicas sus dudas. Dudas que también respaldaron el catedrático de Filología Vasca Joseba Lakarra y el profesor de Historia Medieval Juan José Larrea, quienes, en un artículo conjunto, utilizaron una frase que ha terminado haciendo fortuna en el debate: «(el hallazgo) produce perplejidades en cadena».

Desde entonces, el escepticismo ha ido en aumento, alimentado en buena medida por la gestión de la información -en realidad, de la no información- que ha hecho el equipo de Iruña-Veleia, después de que se hubiese compremetido públicamente a presentar un informe preliminar antes de que finalizara 2006. Por ejemplo, en octubre pasado, en el marco del II Congreso de la Cátedra Koldo Mitxelena, los filólogos recriminaron a los investigadores de Iruña-Veleia que no hubieran publicado aún nada, y también Henrike Knörr -quien, incluso ante el sonoro desmarque de Gorrotxategi, ha seguido expresando su confianza en el equipo de Gil- admitió que le producía «desazón» el hecho de que hubiera pasado tanto tiempo sin haber podido acceder siquiera a los materiales encontrados.

De hecho, según ha podido saber GARA de fuentes seguras, a pesar del hermetismo oficial en que tuvo lugar el miércoles la primera reunión de la Comisión de Asesoramiento, una de las primeras cosas que quedaron claras es que, a partir de ahora, «en breve», aunque la fecha está aún por determinar, sus integrantes tendrán acceso directo a todo el material. Porque incluso Gorrotxategi y Knörr, con quienes el equipo contó en un primer momento, reconocen que hasta ahora sólo han tenido un acceso muy parcial a él.

Fue también en el marco del II Congreso de la Cátedra Koldo Mitxelena en el que Joaquín Gorrotxategi presentó una ponencia, de próxima publicación, en la que profundizaba aún más en sus dudas. No es sólo que las inscripciones en euskara no respondan a lo que cabría esperar, argumentó, sino que tampoco lo hacen las inscripciones en latín, entre las que señaló diversos anacronismos, incluidas «unas flechas de corte muy moderno» hasta ahora nunca encontradas en la epigrafía, e incluso alguna coma, signo orto- gráfico de época tardomedieval o renacentista. Pero, además, los grafitos incluyen imágenes cristianas -entre ellas, la que ha sido presentada como la más antigua del Calvario conocida hasta la fecha- y dibujos que el equipo de Iruña-Veleia identifica como jeroglíficos. «Todo es muy raro», indicó Gorrotxategi, y advirtió sobre el hecho de que la posibilidad matemática de que tantas rarezas se concentren en un mismo hallazgo es prácticamente ninguna.

Pero los filólogos, con Gorrotxategi a la cabeza, no son los únicos especialistas que están «perplejos». También lo están los egiptólogos, ante la aparición de jeroglíficos en Araba varios cientos de años después de que hubiera empezado a caer en desuso en el propio Egipto. A falta de información directa, están realizando una auténtica labor de exégesis a partir de las pocas piezas que ha dado a conocer el equipo de Iruña-Veleia y otras informaciones que se han ido filtrando. Por ejemplo, Juan Carlos Moreno, investigador del CNRS francés, a partir de la imagen de un grafito que se coló furtivamente en un vídeo promocional del yacimiento, señalaba hace apenas unos días la existencia de «anomalías extrañísimas que cualquier aficionado puede detectar».

«Asombrosas» son también las rarezas que presentan los grafitos para la doctora Alicia Canto, de la Universidad Autónoma de Madrid, muy activa en los foros de internet constituidos en torno a este tema. Con respecto, por ejemplo, al grafito del Calvario -presentado como la pieza estrella del conjunto epigráfico de Iruña-Veleia en lo que a iconografía cristiana respecta-, hace notar que, de ser realmente del siglo III, se adelantaría un par de cientos de años a la primera manifestación de este tipo conocida hasta ahora, hallada en las catacumbas romanas. Constata, además, que en el cartel que figura sobre la cruz, en lugar de INRI -I(esus) N(azarenus) R(ex) I(udaeorum); Jesús de Nazaret, rey de los judíos-, puede leerse RIP -R(equiescat) I(n) P(ace); descanse en paz-, fórmula escasamente utilizada en la antigüedad cristiana (apenas una decena de ejemplos, dice) y no apropiada para ponérsela a Jesucristo, al menos por alguien que conociera los evangelios. Canto, que también ha detectado rarezas en otros grafitos, hace un llamamiento a la prudencia, porque reconoce que apenas ha visto media docena de los cientos de piezas de Iruña-Veleia, aunque -matiza- «no puede decirse que las muestras hasta ahora desveladas sean la mejor carta de presentación».

El equipo mantiene su postura

El equipo que codirigen Eliseo Gil e Idoia Filloy, sin embargo, se mantiene en sus afirmaciones iniciales. El objeto de la polémica son dos conjuntos epigráficos distintos. El primero fue hallado en una domus, «perfectamente sellado» bajo un techo que se vino abajo. En él destacan los motivos cristianos y los jeroglíficos. El equipo ha datado este conjunto en el siglo III. El segundo, en el que aparecen textos en euskara y más motivos cristianos, fue hallado formando parte del relleno realizado para asentar un edificio. Su datación sería posterior a la del anterior, de entre los siglos III y V. Aunque en la actualidad son estos dos conjuntos los que son motivo de estudio y polémica, Filloy, en recientes declaraciones a GARA, ha dado a entender que existen más grafitos. «Es un fenómeno bastante extendido en el yacimiento», ha afirmado.

El equipo de Iruña-Veleia, en busca del «consenso», ve necesaria la constitución de la Comisión de Asesoramiento, según reconoció la semana pasada en Juntas Generales Eliseo Gil. Está abierto a realizar nuevas pruebas o a revisar las ya existentes. Pero mantiene la misma postura que, ante el desmarque de Gorrotxategi, defendió en noviembre de 2006, a saber, que sus afirmaciones «no son hipótesis, sino realidades demostradas y cotejables científicamente». Los grafitos han aparecido en estratos de época romana, «junto a miles de evidencias de su misma cronología».

«Pruebas excepcionales»

La datación proporcionada por las evidencias arqueológicas se ha visto confirmada por las analíticas de Carbono 14, llevadas a cabo en los labortaorios de Geochron, en Cambridge, Massachussets, y la Universidad de Gröningen, en Holanda. Pero, además, «dada la excepcionalidad de los materiales», se han aplicado sobre ellos «técnicas analíticas altamente especializadas» en los laboratorios de espectroscopia nuclerar del CEA-CNRS, en el Estado francés, y posteriormente se ha contrastado en los laboratorios Adirondack del Centro Tecnológico de Zamudio. «Pocos materiales arqueológicos han sido sometidos a un grado de inspección y certificación tal», afirmó en su día el equipo en pleno. Y no parece haberse movido. «Por nuestra parte -declaraba recientemente Filloy-, jamás ha habido duda sobre la datación de los hallazgos. Nosotros hemos visto cómo salían de la tierra esos grafitos. Lo que sucede es que los datos que aportan en determinados aspectos son tan novedosos que cuestionan las teorías que hasta ahora se venían manejando. Pero esas dudas no pueden afectar al método arqueológico y las técnicas que hemos empleado para determinar la antigüedad de los materiales. Pueden afectar, digámoslo así, a las teorías, no a los hechos materiales»

Sin embargo, la publicación de los resultados de la investigación sigue sin llegar. Filloy declaró en agosto que estaría lista para enero de 2008, pero Eliseo Gil anunció la semana pasada que no lo estaría hasta 2009. Esto alimenta el escepticismo. Koldo Larrañaga, profesor retirado que durante años ha impartido en la UPV clases de Historia Antigua, incluida epigrafía latina, reconoce que no ha tenido acceso directo a los materiales, pero hace suya la idea de que los hallazgos suscitan «perplejijades en cadena». No pone en duda la profesionalidad de los arqueólogos y la idea de un posible fraude le parece «descabellada», pero destaca que las rarezas son tantas y en tantos ámbitos que es inevitable que susciten dudas. «En todo caso, las afirmaciones hay que probarlas, y eso es algo que a día de hoy no ha sucedido», dice.

«Absoluta discreción»

Las impresiones de Larrañaga son representativas de un sentimiento común a otros especialistas, incluidos algunos de los que forman parte de la Comisión Científica, que, por discreción y ahora también por obligación, han preferido no hacer declaraciones públicas. También por obligación porque, por decisión de la Diputación, la Comisión trabajará «en absoluta discreción» y dará a conocer sus conclusiones «sólo al final del proceso; no habrá comunicaciones hasta que finalice el mismo», según ha remarcado en un comunicado el Departamento de Cultura. De hecho, GARA ha tratado de contrastar esta semana diversas informaciones con Eliseo Gil o con el epigrafista del equipo Juan Santos Yanguas, que declinaron hacer declaraciones amparándose en esta decisión. Este último confirmó que los miembros de la Comisión han suscrito un compromiso de confidencialidad. Otros especialistas a los que el equipo de Iruña-Veleia ha solicitado su opinión, como Javier Velaza, de la Universidad de Barcelona, o Isabel Rodà, del Instituto Catalán de Arqueología Clásica, también optaron por posponer sus declaraciones hasta que se dé por cerrada la investigación.

En todo caso, a los hallazgos de Iruña-Veleia parece haberles llegado el momento de la verdad. Al respecto, Lorena López de Lacalle, diputada foral de Cultura, ha expresado su «plena satisfacción» ante la «buena noticia» de que la Comisión Científica haya mantenido ya su primera reunión: «Se ha puesto en marcha y eso es lo mejor que podía pasarle al proyecto de Iruña-Veleia». La diputada ha resaltado el «buen ambiente» y la «disposición al trabajo» que encontró en la reunión del miércoles y se ha mostrado «muy contenta» después de que también Lakua haya indicado que «acompañará» el proceso.

Así pues, parece haber comenzado definitivamente la cuenta atrás para desatar -o cortar- el nudo gordiano de los grafitos de Iruña-Veleia.

La Comisión, el primer paso de un camino en pos del consenso científico
La Comisión Científica de Asesoramiento está constituida por los filólogos Joaquín Gorrotxategi, Joseba Lakarra y Henrike Knörr, los epigrafistas Juan Santos Yanguas y Pilar Ciprés, los arqueólogos Agustín Azkarate y Amelia Baldeón, los químicos Fernando Legarda y Manuel Madariaga y el director del Servicio de Museos Félix López.Creada por iniciativa expresa de la diputada de Cultura Lorena, López de Lacalle, de acuerdo con el equipo de Iruña-Veleia, está facultada para solicitar consultas a los expertos del ámbito académico que considere oportuno. Los comisionados concluirán elaborando informes por disciplinas que luego serán puestos en común en una mesa general. Se trabajará, al menos, en las siguientes disciplinas: historia, física, química, arqueología, lingüística y epigrafía.Las conclusiones se prevén para el próximo verano.«Estamos ante el punto de partida del camino que nos conducirá a la consecución del consenso científico», ha declarado Lorena López de Lacalle. H.R. y M.A.